La felicidad es un estado de bienestar y satisfacción interna; es sentirse contento y pleno con uno mismo y el entorno. La felicidad suele estar vinculada a las relaciones personales, el logro de metas o la salud emocional y física, entre otros factores.

La felicidad, al ser subjetiva, cambia de una persona a otra. Cada uno tiene distinta manera de enfocar su vida. Por esa razón, alguien puede ser feliz con algo que para otra persona no signifique nada. Para lograr alcanzar la felicidad, existen distintos métodos: rodearnos de buenos amigos, conseguir alcanzar lo que nos proponemos, encontrar actividades que nos gusten o preocuparnos por nuestras emociones e integridad. No obstante, lo primero es tener claro que, para poder ser felices, hay que aceptar que es normal experimentar altibajos emocionales. Uno no puede mantener un equilibrio emocional toda su vida.

Por todo esto, creo que es posible alcanzar la felicidad. Pero cada persona debe interpretar la felicidad según su estilo de vida y sus distintos objetivos o sueños; eso sí, por supuesto, debe esforzarse, perseguir todo aquello que le haga sentirse bien, y no pretender que las cosas lleguen por sí solas.

Nekane Gómez González