El saber es tener conocimiento sobre algo. Dicho conocimiento nos puede ofrecer múltiples ventajas y beneficios a la hora de comprender el mundo a nuestro alrededor, saber manejar distintas situaciones y reaccionar ante ellas. Gracias al conocimiento tenemos la capacidad de tomar decisiones basadas en hechos y ampliar nuestra perspectiva de las cosas. Pero la pregunta es: ¿Hasta qué punto es bueno estar informado sobre todo lo que nos rodea?
Muchas personas pensaran que uno vive más tranquilo siendo plenamente consciente de todo lo que le rodea. Pero también hay mucha gente que seguramente prefiera vivir en un estado de ignorancia, y así tener la ventaja de vivir mejor, “engañado” y evadiéndose de la realidad. Se evita, así, en muchas ocasiones afrontar la dureza de la realidad.
En mi opinión, por muy complicada que sea a veces la realidad o lo poco que nos guste, siempre deberíamos elegir estar al tanto de todo lo que sucede. Así conseguiremos no vivir engañados en una realidad paralela y falsa. A la larga, esto nos hará más felices, ya que la ignorancia tiene un límite y, tarde o temprano, la realidad siempre acabará alcanzándonos.
Pablo Piñera Hernández