Es una pregunta tan vieja como la humanidad misma. Muchas culturas han defendido la existencia de un alma, no física, y un cuerpo, físico. También ha habido defensores de que sólo somos nuestro cuerpo, porque el cerebro es lo que permite nuestro pensamiento y consciencia, y el cerebro es un órgano de este.

Sabiendo esto, ¿somos un cuerpo o tenemos un cuerpo? Es cierto que el cerebro es quien determina nuestras acciones, pensamiento y emociones. Por ello, se podría afirmar que somos nuestro cuerpo. Pero las personas tienen cuerpos idénticos y se comportan de distintas maneras. Los gemelos, por ejemplo, comparten exactamente los mismos genes y, así, tienen la misma estructura corporal, incluido el cerebro, pero no comparten los mismos pensamientos ni gustos. Ni siquiera los animales clonados comparten los mismos hábitos. No obstante, si nuestra esencia residiese en el alma, la personalidad de los individuos no debería cambiar tras un daño cerebral; eso sin contar que nuestro cuerpo también determina quiénes somos con, por ejemplo, los cambios hormonales que afectan a nuestros cambios anímicos.

Se podría decir que el cerebro es solo la herramienta que nos permite expresar quiénes somos y en cierta medida nos capacita para ser quienes somos, como si fuera un lienzo en blanco y cada uno el dibujo. Cada pincelada es una experiencia en nuestra vida, enseñanzas, recuerdos, etc. También hay manchas, como pueden ser los traumas; correcciones, como los aprendizajes y las rectificaciones de actitud, etc. Eso es lo que somos: nuestras vivencias. Y estas son básicamente cambios en nuestros cerebros, los cuales dependen de un cuerpo para poder existir. Por eso, por una parte, tenemos un cuerpo y, por otra, lo somos, al igual que una pintura necesita estar sobre un lienzo y formar parte de este. No es tan sencillo como ser una u otra cosa, ya que ambas son correctas en cierta proporción. De escoger una, creo que la más adecuada sería que somos un cuerpo, porque el cuerpo también influye en nuestro estado de ánimo. Si tuviéramos un cuerpo diferente, percibiríamos la realidad de distinta manera, alterando nuestra manera de pensar y ser, de manera similar a como un cuadro cambia de estar pintado sobre lienzo a ser un fresco.

Adrián Jesús Pérez Santano