La libertad de expresión es un derecho humano universal. Consiste en nuestra capacidad inalienable de expresar nuestra opinión públicamente sin recibir ningún tipo de represalia por ello. Es un principio esencial de la libertad del ciudadano, quien, como persona reconocida por la sociedad, tiene el derecho de pensar o tener unas opiniones diferentes al resto de la sociedad; y, por ello mismo, también el derecho a expresarlas.

Sin esta libertad no sería posible ni el debate ni el intercambio de ideas o pensamientos. Ahora bien, en el momento en que una opinión fuera en contra de los derechos fundamentales de otras personas, se estaría abusando de la libertad de expresión, y no debería permitirse la expresión pública de esa opinión. La ley debe regular también este derecho fundamental. Las manifestaciones en contra de los derechos humanos de otras personas sólo promueven el odio.

En conclusión, la libertad de opinión tiene límites. Es necesario tener una ley que nos permita dar nuestra opinión con total libertad, siempre y cuando esto no perjudique a los derechos de otras personas al manifestarse públicamente.

Henar Ruiz Marbán