El mundo en el que vivimos hoy en día es un lugar bastante… peculiar, por decirlo de alguna manera. ¿Estamos en nuestro mejor momento como especie o, por el contrario, nos encontramos en el declive de la raza humana? Podría debatirse sobre ello, pero ese no es el tema de que quiero hablar hoy, sino de qué o quién nos ha llevado hasta el mundo en el que vivimos actualmente.
Obviamente, si estamos hablando sobre el origen del mundo en el que vivimos actualmente, es lógico que partamos de los inicios de la humanidad, especialmente del momento en que nacieron las primeras sociedades con idioma y sistema político propios. Ahí reside el factor que ha esculpido el mundo en el que vivimos. Ese factor es el poder. No hay que pensar mucho para darse cuenta de ello. ¿Quiénes eran los que decidían cómo eran las cosas? Los que tenían poder, riquezas, estatus… incluso en sociedades supuestamente democráticas. Los pobres nunca han tenido las mismas oportunidades, ¿Qué sería de nuestro mundo si, gente sin tantas oportunidades hubiera podido cambiar algo, sin ser enviados a guerras, o haber muerto por hambrunas, enfermedades etc.? Esto incluye a científicos y filósofos, pues en su mayoría son gente inteligente, sí, pero también gente capaz de dedicar más tiempo a sus intereses intelectuales o de acceder a libros con los que alimentar su inteligencia. Esto es algo que, hoy, sigue pasando. Hay gente capaz de cambiarlo todo, pero a la vez incapaces de cambiar nada, ya sea por tener ideas diferentes, haber nacido en un país conflictivo, o simplemente porque no le interesa a alguien más poderoso que se cambie nada.
En definitiva, el mundo no es un lugar justo, pero no dejo de preguntarme cómo sería si todos tuviéramos de verdad las mismas oportunidades
Eric David García Silverio