La muerte es uno de los acontecimientos al que más tememos los seres humanos, pero ¿por qué? Yo pienso que el principal motivo es lo que desconocemos de ella. Sabemos que tarde o temprano vamos a sufrirla, pero no cuándo ni cómo. A pesar de que hay algún estudio sobre qué pasa cuando nos morimos, en el fondo todo son teorías.

Hay muchas y diferentes creencias sobre la muerte. En la versión católica, las personas con buena conducta durante su vida subirán al cielo y las personas no creyentes y que realizaron malos actos se irán al infierno. Las religiones orientales se apuntan más a la teoría de la reencarnación; por ejemplo, el hinduismo sostiene que todos los seres vivos se reencarnan en otros, y la especie en que te toque reencarnarte depende de tus acciones en esta vida actual.

Como estas, hay millones de teorías y cada uno es libre de pensar y creer en la que quiera. Personalmente, no sé si hay vida después de la muerte. Tampoco lo quiero pensar mucho. Puede que no nos muramos del todo, pues somos energía y la energía no se destruye, sólo se transforma. Así pues, tal vez muera nuestro cuerpo, pero no nuestra alma. ¿Pero qué pasa con esa alma? ¿A dónde va? Todos tendremos la respuesta a esta pregunta el día en que nuestra vida finalice. Pero cuanto más tarde tengamos esa respuesta, mejor.

Ayalga Suárez Fernández