Descartes fue un filósofo y matemático del siglo XVII. Creo que todos hemos escuchado alguna vez su nombre. Pero yo os planteo la siguiente pregunta: ¿Y si viviera en la época actual, ya sea porque naciera y se hiciera famoso como filósofo ahora, o porque de alguna manera hubiera logrado llegar a nuestro tiempo? ¿Y si Elon Musk confiara por completo en este filósofo para dirigir su empresa de coches? ¿En qué cambiarían los coches? ¿Serían mejores? Siguiendo la perspectiva filosófica de Descartes, intentaré contar lo que creo que pasaría.

El proceso de fabricación, en manos de este filósofo, se llevaría a cabo con una perspectiva más metódica y ordenada; con una atención meticulosa al detalle. Todo estaría impulsado por una constante búsqueda de la verdad en sus productos. Esto llevaría a la empresa a unos niveles de calidad de producción insuperables, por los que cada automóvil sería una manifestación de la certeza y la perfección.

Así, la Tesla de Descartes destacaría por su gran fiabilidad y técnica. Como aplicaría su método de duda, eliminaría cualquier posibilidad de error que pudiera darse en sus vehículos eléctricos tele-controlados, haciéndolos seguros y eficientes a un nivel sin igual. ¿Pero cuál es este método? Descartes usó la «duda metódica» para cuestionar todo y encontrar verdades seguras. Imaginemos que nada es cierto. Pero, al dudar, estas pensando, y, si estás pensando, existes. Esto significa que es imposible dudar de la existencia de alguien que piense (de ahí la famosa frase “pienso luego existo”). Esta reflexión construyó algo irrefutable: la existencia del pensador mismo. De este modo, Descartes dedujo sus principios indubitables desde este punto seguro, como la existencia de Dios. En el contexto de Tesla, esto implicaría tal énfasis en la certeza y la precisión, asegurándose de que cada aspecto fuese perfecto al mínimo detalle, desde el diseño hasta la producción, que un coche fabricado por la Tesla-Descartes sería fiable y eficiente al extremo, pues estaría fundamentado sobre principios sólidos e irrefutables.

Aunque es imposible traer a Descartes con nosotros, me parece muy sugerente relacionar su filosofía con un caso como este. Ciertamente, sería sumamente interesante poder hablar con alguien como Descartes sobre este tipo de temas.

Paula Covián Fernández