Lo único constante en la vida es el cambio, y eso no lo podemos evitar por mucho que a algunos les gustase. Una vez establecido esto, debemos valorar si el cambio es positivo o no, y en qué aspectos nos perjudica o nos hace bien.

Parece muy bonita la idea de detener el tiempo en un instante que amamos y que todo se mantuviera así. Pero si eso ocurriese, se detendría tanto la vida como la naturaleza; es decir, la existencia no sería la misma. Por eso mismo, el cambio es bueno en muchos sentidos. Aunque uno no se dé cuenta, todo está en constante cambio. Gracias a ello, el planeta evoluciona y nosotros seguimos adelante con nuevas ilusiones cada día.

Yo pienso que en muchos momentos me gustaría quedarme en un punto fijo de mi vida, uno en el que realmente me encontrase cómodo. Sin embargo, creo que el cambio y la evolución son buenos tanto para el planeta como para cada uno de nosotros. Así, tenemos nuevas ilusiones y cada día nos despertamos con un sueño nuevo que cumplir.

Sergio González Huerta