Mucha gente se plantea esta pregunta toda su vida y otros solo cuando ya están en su lecho de muerte; y también es posible que muchos nunca se lo lleguen a preguntar. Pero la verdadera incógnita sería si alguna vez llegaremos a conocer la verdad sobre esta cuestión, y es que difícilmente tenga respuesta.

El tema se puede enfocar de diversa manera. Puede que tras la vida no haya nada más y se termine todo; puede que nos reencarnemos en otra persona, animal o ser vivo; o puede que, tras esta vida, como dice la secta cristiana, nos espere otra eterna en el cielo o en el infierno, como una segunda vida. En este sentido religioso, la vida terrenal es solo un tránsito para llegar a la vida eterna, y una prueba para ver si eres digno de ir al cielo, donde llevarás una vida plena y feliz, o al infierno, donde tendrás desgracias y sufrimiento sin fin. La influencia de los dogmas religiosos puede ser una razón más para creer que hay una segunda vida. Si desde muy pequeño se te imponen unas determinadas creencias religiosas, es natural que sigas con ellas cuando seas un adulto; y que incluso que las trasmitas a tus descendientes.

Existen testimonios de algunas personas que han sufrido accidentes han estado literalmente muertas durante unos instantes. Todas afirman que han visto o hablado con personas, familiares o amigos, que ya estaban muertos antes; o que incluso dicen haber hablado con Dios. No se sabe si es verdad o solo fruto de su imaginación, porque no hay forma de comprobarlo. No hay experimento ni demostración que lo corrobore. En mi opinión, sólo son imágenes de quien está cercano a la muerte. Realmente, no creo que exista más de una vida. Pienso que esta creencia puede ser el consuelo o la esperanza de algunas personas. Quizá esa idea les motive para vivir más tranquilos, a aceptar su propia muerte y la de los demás.

Lucía Alonso Fernández