Desde mi punto de vista, la opinión puede decir mucho más sobre una persona de lo que Platón admitiría, pues nos enseña parte de sus pensamientos, de su ser. La opinión se forma a través del juicio personal, mientras que el conocimiento se obtiene de información comprobable; es decir, la opinión es, desde el punto de vista de cada persona, lo que culturalmente es aceptado o rechazado, mientras que el conocimiento es algo evidente o cierto, son hechos.
Platón hace una distinción tajante entre conocimiento (“episteme”) y opinión (“doxa”), según la cual sólo podemos tener conocimiento de las Ideas, mientras que de los objetos que percibimos mediante los sentidos sólo podemos tener opinión. Él considera que de las cosas cambiantes del mundo sensible jamás puede obtenerse conocimiento en sentido estricto, tan sólo simples opiniones. Platón estaría de acuerdo con los sofistas en que toda opinión es relativa. Pero, a diferencia de los sofistas, Platón distingue la opinión del conocimiento: lo sensible y cambiante frente a las Ideas eternas. La opinión constituye para Platón un nivel de conocimiento inferior a la ciencia (“episteme”).
Para mí es lógico que sea así, pues el mundo sensible copia el mundo inteligible, pero la opinión nos aproxima al menos un poco a las realidades inteligibles que constituyen el modelo y la esencia de lo sensible.
Daniela Parrilla Solís