El de “Ética” es, desde luego, un concepto interesante, capaz de lograr que incluso algunas de las mentes más brillantes que nuestro mundo ha albergado se peleen entre ellos como niños pequeños; no para definir el concepto en sí, sino más bien para justificar sus acciones y las de los demás como buenas o malas. Después de todo, el bien es relativo y, por tanto, diferente para todos. Sin embargo, yo no escribo esto con la intención de dar a entender qué es para mí lo correcto. Como ya he dicho, es relativo y cada uno tiene su opinión al respecto. Yo escribo hoy para reflexionar sobre si la ética puede llegar a ser un impedimento en mayor o menor medida para nuestro futuro desarrollo como especie.

Antes de empezar quiero hacer una aclaración. Con “civilización”, me refiero a un todo; es decir, que, cuando digo que algo puede perjudicar a la civilización, me refiero a toda la humanidad y no solo a un grupo concreto de individuos, como podría ser un pueblo, una etnia, una raza, los hablantes de una lengua… Considero que hacer algo con el fin de beneficiarte solo a ti y a los que te rodean es egoísta, y puede ser contraproducente para el desarrollo general de la raza humana.

Quería hablar de este tema, pues estos días he estado estudiando temas sobre alteraciones genéticas en la alimentación, y cómo usarlas en nuestro beneficio. Y me surgió la duda de si podríamos usarlas para cambiar no solo nuestros alimentos, sino también a nosotros mismos. Está claro que es una cuestión muy delicada, principalmente por el concepto del que ya hablé antes, la ética. Además, estamos muy lejos de ni siquiera poder plantearnos el llevarla a cabo. Ya solo implementar la alteración genética en alimentos es muy controvertido. Sin embargo, el usarla en humanos es algo que personalmente no veo mal, aunque yo no me presentaría como sujeto de pruebas.

Sé que puede sonar hipócrita, y seguramente lo sea, pero pienso que vivimos en un mundo imperfecto, injusto y en constante cambio. Debido a ello, muchos seres humanos se ven sometidos a situaciones muy duras que pueden provocar el fallecimiento de incontables personas. Lo más lógico sería intentar cambiar las condiciones en vez de a los humanos sometidos a ellas. Pero, como esto es algo muy complicado, ya sea por el costo que requeriría, ya sea que por nuestra propia naturaleza nos resulte muy difícil ponernos de acuerdo en hacer algo, ¿por qué no cambiar a los humanos entonces? Por ejemplo, en regiones contaminadas, podríamos pensar en modificar genéticamente a los humanos para que fueran resistentes a ella; o, donde haya hambrunas, modificar a los habitantes para aprovechar mejor los pocos alimentos de los que disponen.

Es evidente que estos cambios se ven sometidos a los mismos problemas ya mencionados antes. Pero me parecen mejor solución, ya que, en mi opinión, es más duradera. Me explicó. Por mucho que mejores la situación de un país en el que hay hambruna, nada te asegura que un futuro conflicto no devuelva al país a su situación original. Sin embargo, si tú modificas a los humanos de esa región para ser más eficientes en lo que a la alimentación se refiere, puede que sufran por otras causas, pero por hambruna seguramente ya no sufran nunca más.

Tal y como he dicho, estos temas son muy controvertidos y conllevan muchas más variables que las que yo menciono aquí. Pero al menos quiero intentar que la gente piense en lo que nos podemos estar perdiendo sólo por nuestros escrúpulos morales. Hay que pararse a pensar por qué no entramos en este campo debido a ellos, y en cambio nos olvidamos de la ética cuando tratamos otros.

Eric David García Silverio