Desde mi punto de vista, una de las creaciones humanas que más impacto negativo ha tenido sobre el planeta ha sido, sin duda, el plástico. El plástico ha sido y es muy útil, en muchos aspectos; tanto, que forma parte de nuestra vida cotidiana y tenemos su uso completamente asumido. Pero no somos conscientes de daño que causa.

Uno de los principales problemas del plástico es su descomposición. Esta requiere mucho tiempo y en su proceso de generan microplásticos, que se depositan por todas partes, en el agua y en el suelo. Los animales acaban por consumirlos, y eso les provoca enfermedades, incluso la muerte. Pero el problema no afecta sólo a la vida silvestre, sino que también nos afecta a nosotros. Los microplásticos pueden llegar a estar presentes en nuestros alimentos, cuando ingerimos animales afectados; y eso es un problema grave de salud pública.

El plástico, además, genera un gran coste económicos a Estados y gobiernos por su reciclaje y limpieza. Y eso sin contar con que proviene de una fuente de energía no renovable y sucia, el petróleo. De hecho, la producción de plástico es más contaminante incluso que el mismo plástico, pues produce emisiones de gases de efecto invernadero y contribuye claramente al cambio climático.

En definitiva, por útil e indispensable que nos parezca, debemos controlar la producción y uso de plásticos si queremos frenar un problema que no solo afecta a la naturaleza, sino a nosotros y nuestra salud con ella. Si no se controla, el desenlace puede ser terminal.

Alejandra Gutiérrez Ortega