A lo largo de nuestra historia, la búsqueda de conocimiento ha impulsado la evolución del ser humano. Somos curiosos por naturaleza. Siempre ansiamos saber más, ¿Pero es posible conocerlo todo? Aún con todo el tiempo y recursos necesarios, ¿es posible?

Primero, debemos concretar que significa conocerlo todo. ¿Incluye sólo las leyes del Universo? ¿Entran también las experiencias personales? ¿Es sólo lo que percibimos? El conocimiento se define como una creencia verdadera justificada. Platón afirmaba que el mundo tiene ideas inmutables, a las que sólo podemos acceder parcialmente. Hume, en cambio, pensaba que los conocimientos se limitan a lo adquirido por nuestros sentidos y experiencias.

Por un lado, podría ser posible conocerlo todo si avanzase la tecnología de la información. Esta mejoraría nuestras capacidades. Además, el Universo es racional, por lo que, como seres racionales, seríamos capaces de llegar a comprenderlo en su totalidad. Podríamos contar, además, con el recurso de poseer un aparato de búsqueda instantánea de información en nuestro cerebro. También podríamos contar guardar todo el conocimiento en libros o dispositivos digitales, en vez de en nuestra memoria.

Por otro lado, se presentan varios problemas. El conocimiento está limitado por nuestras creencias, nuestros sentidos y por la tecnología. Además, el conocimiento no es estático, sino que se expande rápidamente, como las teorías científicas. Esto es un poco paradójico, porque si el Universo y el tiempo son infinitos, nunca llegaríamos a conocerlo todo. Pese a los avances tecnológicos, los humanos nos cansamos y nos aburrimos pronto. Probablemente dejásemos la búsqueda del conocimiento incompleto. Tampoco estamos seguros de poder afirmar que lo sabemos todo, ¿cómo se comprueba eso? Por último, el mayor inconveniente sería el propio conocimiento. Al igual que se crea nuevo conocimiento, este también se pierde. Este conocimiento perdido sería necesario para poder conocerlo todo, pero existen muchas culturas o eventos históricos de los que no tenemos constancia. Se han perdido para siempre.

Actualmente la idea de poder conocerlo todo es difícil, si no imposible, de imaginar. Pese a que en la Edad Moderna esto se veía posible, hoy en día se tiene la certidumbre de que no lo es. Si el conocimiento ya es difícil de definir, no hablemos ya de poseerlo y comprenderlo en su totalidad.

Sara Montes Martínez