La violencia ha estado presente en la vida de la gente desde tiempos inmemoriales. De hecho, hemos recurrido a ella para resolver conflictos, ya sean estos internacionales (entre países) o personales (entre individuos). Sin embargo, yo creo que la violencia no es útil para la resolución de conflictos.

En mi opinión, la historia ha demostrado que la violencia entre naciones no soluciona ningún problema, y creo que está demostrado que, en los últimos tiempos, la solución diplomática es la más eficaz en la resolución de conflictos.

Aun así, las personas seguimos utilizando la violencia en nuestro día a día. Yo creo que nunca deberíamos usar la violencia. Si tenemos un problema con una persona, no deberíamos recurrir a ella para solucionarlo. En la mayoría de los casos, lo único que conseguiremos es agravar todavía más el problema.

Todos hemos visto escenas de violencia entre personas que no se conocen de nada, simplemente porque han tenido un roce sin importancia o, peor aún, por algo que ni siquiera representa un problema serio, como que un equipo pierda un partido, algo que normalmente no afecta determinantemente a la vida de nadie. Yo creo que en ambos casos la violencia no va a solucionar nada; todo lo contrario, va a causar que nos enfademos más y que vivamos permanentemente en el rencor. En mi opinión, lo mejor es seguir nuestro camino. No nos deberían centrar en problemas diarios sin importancia. La violencia, aparte de agravar el problema, no lo soluciona.

Sin embargo, también creo que en ocasiones la violencia puede usarse. En mi opinión, la violencia es admisible siempre y cuando sea en defensa propia; es decir, si, por ejemplo, una persona nos está atacando con el fin de hacernos daño. Podemos usar la violencia, pero solamente para defendernos de ese ataque, no para hacer daño al otro. De estos problemas ya se encarga la justicia.

Con relación a este uso de la violencia, no comparto la opinión de que la venganza sea buena. Es verdad que hay personas que han hecho mucho daño a otros. Sin embargo, a pesar de ello, no se debería buscar la venganza para devolver el daño que se hizo. En este caso, una vez más, se demuestra la incompetencia de la violencia, ya que nunca vas a arreglar el daño que alguien te ha hecho haciéndole daño tú a esa persona.

En conclusión, la violencia demuestra ser totalmente ineficiente en la solución de conflictos. Sostengo que no deberíamos usar la violencia en ningún ámbito de nuestra vida, y menos aún con el fin de hacerle daño a otra persona.

Rubén Pérez Dafonte