Si pensamos en algo que siempre se puede cambiar por cualquier otra cosa, en seguida nos viene a la mente el dinero. Pocas cosas más hay que sirvan de “moneda de cambio” aceptable, por lo menos en esta sociedad capitalista. Partiendo de esto, ¿acaso sólo tiene valor el dinero? ¿Qué queremos decir cuando afirmamos que algo tiene valor?
Para mí, algo es valioso cuando me hace sentir bien y eso puede ser pasar una tarde con mis amigas, poder pasear sin mascarilla, compartir una comida sabrosa… Y ninguna de estas cosas exigen nada a cambio. La gente entiende el dinero como algo esencial, pero ¿se podría vivir en una sociedad dónde el dinero no fuese necesario? Marx opinaba que sí.
Con la revolución del proletariado, Marx pretendía llegar a una sociedad justa. Cada persona debería cobrar lo que realmente valiese su trabajo y el valor de las cosas se establecería según su uso, de manera que el dinero desapareciese. Esto sería para él una sociedad justa. Desde ese punto de vista, el trabajo de una limpiadora tendría mayor remuneración que el de una política, en cuanto al esfuerzo se refiere, y el valor de un cepillo de dientes también debería ser más elevado que el de un anillo de diamantes, pues no hay duda al pensar cuál recibe un mayor uso.
Sin embargo, vivimos en una sociedad donde el trabajo es colectivo, mientras que la riqueza es privada, pues el gran objetivo de las personas es alcanzar, cuantos más bienes y riquezas, mejor. Hoy en día, para conseguir lo que Marx proponía, sería necesario un gran cambio de mentalidad; y aun así pienso que sería muy difícil alcanzar una sociedad como la que él pensaba, pues habría que terminar con las desigualdades entre las personas, algo complicado de conseguir.
Los modelos económicos han ido cambiando a lo largo de la historia y el capitalismo no va a ser una excepción, solo tenemos que esperar al siguiente en el que, siendo optimistas, la riqueza no lo será todo.
Clara Racamonde Acebal