Me sorprendo a mí misma al tener tan claro un concepto tan abstracto como es la felicidad. Puede que sea porque soy demasiado joven y todavía no tengo grandes preocupaciones ni he sufrido graves contratiempos, más allá de las relacionados con los estudios o con el ámbito familiar del día a día; o puede que sea porque soy una persona feliz.
Según la RAE, la felicidad es un “estado de grata satisfacción espiritual y física”. Es un concepto sencillo que hasta un niño pequeño te sabría explicar, pero lo que no es tan fácil es cómo conseguir ser plenamente feliz.
Para mí, el camino a la felicidad consiste en descubrir qué es lo que te gusta hacer… y hacerlo, sin más. Averiguar qué es lo que disfrutas realizar y dirigir todas tus energías en esa dirección. Si analizas a las personas más felices del mundo, verás que todas han encontrado cuál era su pasión y luego se han dedicado a perseguirla. Esta vocación suele ser casi siempre la de servir a los demás. Y es que, en cuanto concentres tu poder y fuerza mental en conseguir lo que amas, la abundancia, y por tanto la felicidad, inundará tu vida y todos tus deseos se verán satisfechos sin esfuerzo.
Si te gusta hacer varias cosas y no sabes por cual decantarte, en mi opinión, puedes: o hacerlas todas, si es posible, o, si no es posible, mirar cuáles merecen la pena. Para definir cuál de tus pasiones merece que le dediques más tiempo tienes que, siempre según mi opinión, observar cuál de ellas mejora la vida de los demás o les sirve de alguna manera. Victor Frankl lo dijo mucho mejor que yo cuando escribió: “El éxito, como la felicidad, no debe perseguirse, sino seguirse. Y eso solo es posible como efecto secundario de la dedicación personal a una causa mayor que uno mismo.”
Si no sabes cómo hacer lo que te gusta, fíjate en los demás. Lana Del Rey dijo en una entrevista: “Encuentra a alguien que tenga la vida que a ti te gustaría tener y descubre cómo la consiguió. Escoge tus modelos de comportamiento sabiamente, descubre qué hicieron y hazlo.”
Al plantearte un objetivo todos los días por la mañana al levantarte, pensarás en él y tendrás un montón de energía y entusiasmo. Te concentrarás en tu vocación y no tendrás tiempo que perder.
Iris Fernández González