Resulta extraño pensar cuál podría llegar a ser el peor invento de la humanidad. Una vez planteada la pregunta, lo primero que se te podría venir a la cabeza serían posiblemente alguna creación como la bomba atómica o algunas armas que hayan causado desgracias a nivel mundial; o incluso el plástico, por todo el impacto que está generando por su excesivo consumo.

Pero quería ampliar la reflexión y llevarla a un escalón más arriba, empezando por la pregunta: ¿La humanidad, ha hecho más daño que bien?”. Esta pregunta resulta más compleja de responder, pero lleva planteada hace tiempo, y mucho más dado el creciente auge del cambio climático que podría llegar a provocar la extinción del ser humano. Esto se podría atacar, en primer lugar, planteando todo lo malo que ha podido llegar a aportar la humanidad, y posteriormente planteando todo lo bueno y, una vez todo planteado, ponerlo en una balanza imaginaria y comparar.

Esta parte de la comparación es deprimente: ¿Qué mal ha hecho la humanidad? Los seres humanos están destruyendo enormes partes de la tierra habitable y están ocasionando un sufrimiento inimaginable a muchos de los animales que habitan en ella. Esto ocurre en al menos tres formas. En primer lugar, la contribución humana al cambio climático está devastando ecosistemas. En segundo lugar, el aumento de la población humana está invadiendo ecosistemas que, de otro modo, estarían intactos. Y, en tercer lugar, la cría industrial de animales fomenta la creación de millones y millones de seres vivos solo para ofrecerles sufrimiento y miseria antes de sacrificarlos casi siempre de forma cruel. No hay motivos para pensar que esas prácticas vayan a disminuir en breve; todo lo contrario. Así pues, la humanidad es fuente directa de devastación, tanto para las vidas de animales, como para las vidas humanas a una escala que es difícil de concebir.

Ahora bien, ¿qué bueno ha aportado la humanidad? A esto se podría responder con todos los avances científicos y sociales logrados. Hemos alcanzado un nivel de razonamiento avanzado con el que podemos expresar asombro ante el mundo de una forma que le es ajena a la mayoría de los animales, sino a todos. Creamos arte: literatura, música y pintura, por mencionar algunos ejemplos. Nos dedicamos a las ciencias que buscan entender el universo y nuestro lugar en él, etc.

Pero, lo anteriormente comentado, no son más que cosas y razones meramente para nuestro beneficio propio, sin pensar en nada más. En el caso de que nos extinguiésemos, quedarían ahí, sin que nadie las pudiera contemplar, comprender o llegar a utilizar de alguna manera. Esto me hace llegar a la conclusión de que, puestos en la balanza ambos platillos, desgraciadamente, creo que la humanidad es un mal mayor que abusa de todo lo que consigue dominar y solo mira por su propio bien sin importarle el daño hecho, tanto global como a nuestra propia existencia, haciendo que nuestra extinción sea una mejora para la evolución del planeta junto con toda la vida que existe en él.

¿Una vez dicho esto, cuál sería entonces el peor invento de la humanidad? La creación del fuego; sí, el fuego, ese invento o descubrimiento que realmente nos ha hecho llegar a ser lo que somos en la actualidad, ese punto de inflexión entre pasar de ser un animal más de la historia del planeta, a ponernos en lo más alto de la cadena alimenticia, con el desarrollo de la conciencia y todo lo que conllevó ese paso. Sin él, nos hubiésemos quedado en una posición en la que no hubiésemos alterado ningún punto de la evolución, desenfrenada y bonita a partes iguales, de la naturaleza que tristemente hemos trastocado y destrozado.

Lucía Piedra Martínez