Mi verdad, tu verdad, su verdad…
En el día a día cuestionamos todo lo que hacemos y hacen los demás. Nos preguntamos si lo que nos cuentan es verdad o no. ¿Pero qué parte de verdad hay en aquello que nos dicen?
Las respuestas a muchas preguntas que nos hacemos pueden ser afirmativas y negativas. Las afirmaciones pueden ser subjetivas u objetivas. Las respuestas objetivas no trasmiten opiniones de un sujeto, sino informaciones concretas; en cambio, las afirmaciones relativas expresan “la verdad de una persona”.
Hay juicios de valor como: “Asturias es la mejor comunidad autónoma de España”. Puede haber otra persona a quien no le guste Asturias o, simplemente, “su realidad” sea otra. Esto es una simple opinión. En cambio, hay otras afirmaciones que son verdaderas o falsas, como: “Hay un árbol enfrente”. Esta afirmación puede ser verdadera o falsa, pues puede haber o no un árbol delante de mí. Es una realidad demostrable. Estaríamos hablando de hechos y, para que sean ciertos o no, tendríamos que demostrarlos.
Las opiniones pueden ser verdades para mí, pero otra persona las puede percibir de forma diferente. Si yo creo algo, eso forma parte de “mi verdad”; y si yo no creo algo, para mí eso no es verdad.
Nadia Martínez Artime