Hay muchas normas que ni nos favorecen ni son gratas de aceptar, pero son de obligado cumplimiento para el buen funcionamiento y la convivencia de un grupo de personas.
En todos los institutos hay normas, algunas más coherentes y otras no tanto. Con el tema de la pandemia, la cafetería del instituto cerró y aún no ha abierto. De ese modo, a la hora del recreo no podemos comprar nada aquí dentro. Entonces, salimos a un bar cercano, lo cual no está permitido para los alumnos menores de 18 años. La razón de la prohibición es que corremos el riesgo de que nos acurra algo y el problema sería, así, responsabilidad del instituto. En ocasiones el profesor que está en la puerta no nos permite salir. Eso nos molesta a todos los alumnos. Al igual que tenemos un papel firmado por nuestras familias que dice que, cuando faltamos a primera o última hora lectiva, podemos quedarnos en casa o marchar, nos gustaría tener otro con el permiso de nuestras familias para poder salir del centro a tomar un bocadillo en el recreo.
Estos últimos días parece ser que ha habido algunos destrozos en algún baño. A consecuencia de eso, ahora, para ir al baño, debemos pedir permiso al profesor y que éste apunte nuestro nombre y apellidos en una hoja. Eso hace que el profesor deba cortar la explicación. Entre clase y clase, tampoco podemos ir al servicio. Antes era cuando nos decían que teníamos que ir. Sin embargo, ahora prefieren que vayamos durante las clases perdiendo así tiempo de estas. Me parece totalmente incomprensible.
Parte del profesorado ya nos ha mostrado su apoyo y comprensión sobre nuestras quejas. Me gustaría poder cambiar estas normas lo antes posible para evitar amonestaciones por algo que, creo, no mejora el funcionamiento del centro ni ayuda a la convivencia.
Miguel Lobón Fernández