Hoy, las redes sociales tienen un gran impacto entre los jóvenes. Estas han pasado de ser un mundo mediante el cual comunicarte con tus amigos y compartir lo que estás haciendo o tus gustos a un mundo en el valoras más a la gente que te sigue o a la que da “me gusta” a tus publicaciones, independientemente de si los conoces o no. La conclusión que yo saco ‒y soy una persona que ocupa bastante de su tiempo en redes sociales‒ es que está mucho mejor visto tener un gran número de seguidores que ser poco popular, tener pocos seguidores y “me gusta”.
Un caso aparte sería el de los famosos “influencers”, palabra que se ha puesto muy de moda actualmente. Su trabajo se basa en generar confianza en su público, para influir en su opinión y guiarlos a comprar artículos de marcas con las que trabajen. En este caso, los “influencers” necesitan, para su trabajo, tener reconocimiento y mucha gente que esté al tanto de lo que suben y dicen de las marcas.
Pero en el caso de los adolescentes, que simplemente ven las redes sociales como un medio de entretenimiento, muchos suben de todo a internet, generalmente sin supervisión de sus padres. Eso les hace sentirse independientes y libres. Así, comparten información personal, fotos de su domicilio… La razón de este descuido y esta falta de pudor es que, como comenté al principio, cuanta más expectación generes, más popular serás. Esa expectación se consigue contando más sobre ti; mostrando a la gente que ve tu perfil cosas de ti que no conoce. La excusa es que todo eso sólo lo pueden ver tus amigos y que, si borras esa información de tu cuenta, desaparece definitivamente de internet. Pero eso no es cierto.
Habiendo aclarado lo que siempre te dicen sobre las redes sociales (lo peligrosas que son y todo eso, si no se utilizan de la manera adecuada), también me parece muy importante señalar que el uso de las redes sociales también puede estar promoviendo la ansiedad y la pérdida de autoestima en los adolescentes. Antes, los adolescentes quedaban con sus amigos o se llamaban por teléfono para contarse novedades sobre su día. En cambio, hoy en día la gente joven se pasa horas conectada a las redes sociales, enganchada a la vida de gente guapísima con casas gigantes y muchísimo dinero. Esta gente que comparte su maravillosa vida a través de las redes sociales simplemente enseña la parte estética de esta, lo que cualquier persona envidiaría. Es como una pescadilla que se muerde la cola, como mucha gente presume de su perfecto aspecto físico en Instagram o Tiktok, de forma natural mucha otra gente emplea su tiempo en editar sus fotos y vídeos para taparse arrugas, granos o modificar su cuerpo. En los últimos años, esto cada vez afecta más negativamente a la salud mental de los adolescentes. A mí me parece que este tema es muy delicado e importante. Yo no recuerdo que antes la gente estuviese tan obsesionada con los cánones de belleza y el físico de las personas que veían por internet. Sin embargo, ahora la mayor parte de los comentarios de fotos y vídeos son críticas o alabanzas al aspecto físico. Me parece preocupante si tenemos en cuenta que cada vez más adolescentes han desarrollado problemas de salud mental y trastornos alimenticios relacionados con ese tema.
En conclusión, las redes sociales han supuesto un gran avance en el mundo de las comunicaciones y cada vez son más utilizadas por jóvenes entre los 10 y 16 años aproximadamente. Sin embargo, las redes parecen estar evolucionando de un mundo revolucionario y nuevo hacia un espacio lleno de toxicidad e inmadurez.
Julia Hernández Hermida