La falta de confianza en una misma es algo que he vivido mucho tiempo, y que por suerte he superado. Pero eso no quiere decir que no me sigan pasando aún cosas que me hacen replantearme mi confianza.
Sin confianza en una misma no vamos a ningún sitio. La confianza es el primer paso del éxito. Si no confías en ti misma, nadie lo hará por ti. Seguro que lo habrás escuchado mil veces. Son tópicos, sí, pero… son verdad. Napoleón decía: “Si necesitas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo”. Es decir, que tú eres el primero que te tienes que ayudar a ti mismo, porque, si no, nadie más lo va a hacer. La sociedad actual, nuestra educación y los cánones que marcan los medios de comunicación nos recuerdan día a día que no somos perfectos, que nuestro físico no vale nada, que nuestro carácter es un desastre… en definitiva, que no somos lo suficientemente buenos como para hacer lo que estamos haciendo.
Pero yo me digo que siempre habrá alguien mejor que yo en lo que estoy haciendo, y esto no es falta de confianza en mí misma, sino realismo. Es muy complicado hacer algo en esta vida y ser el mejor, pero siempre puedes dar lo máximo de ti para sacar el mayor partido a lo que estás haciendo. Cuando te propones algo, una parte de las limitaciones que tengas para conseguirlo estará en ti. Pero, si tienes ciertas habilidades innatas que te permitan conseguirlo, si confías en ellas y le pones esfuerzo, empeño y trabajo, lo conseguirás. Ahora bien, tienes que poner ese cincuenta por ciento de tu parte, porque, de lo contrario, la muralla será imposible de escalar. Siempre habrá gente que te recuerde que no eres lo suficientemente buena haciendo algo, que no te mereces lo que estás haciendo. En una película muy famosa, En busca de la felicidad (2006), un padre le dice a su hijo algo muy significativo cuando están jugando al baloncesto: “No dejes que nada ni nadie, ni siquiera yo, te digan nunca que no puedes hacer algo”. La única persona que te puede decir que no puedes hacer algo eres tú misma.
El primer paso para el éxito es conocerse a sí misma y, cuando lo consigues, ya sabes cuáles son tus límites y las metas que puedes o no alcanzar. Ahí es donde reside la confianza: en creer que puedes hacer algo. En definitiva, somos lo que creemos que somos. Ni más, ni menos. Si tú crees que puedes hacer algo, lo conseguirás. Sin embargo, si empiezas a hacer algo creyendo que no lo conseguirás, jamás lo lograrás.
El segundo paso es hacer oídos sordos a toda la gente que te rodea y que va a intentar destruirte de alguna manera: destruir tu sueño o tu meta; ya sea metiéndose con tu físico, con tu personalidad, con tus habilidades o con cualquier mínima grieta que encuentre en tu confianza. No dudes que lo harán, porque vivimos en una sociedad y en un mundo en el que la envidia está a la orden del día, a cada paso que das. No puedes hacer desaparecer a esas personas, porque siempre han estado ahí, lo están ahora y lo estarán en un futuro. Pero lo que sí que puedes hacer es no dejarte tumbar por ellas.
Con este mensaje no pretendo que ahora vayas y te creas el rey o la reina del mambo, el mejor o la mejor, ni nada por el estilo. No es eso lo que estoy intentando transmitirte. Simplemente quiero recordarte que solo tenemos una vida, y que no podemos desperdiciarla en hacer lo que la gente espera que nosotros hagamos. Si quieres tocar el piano, ponte a estudiar piano. Si quieres estudiar periodismo, por mucho que te intenten convencer de lo contrario diciéndote que es una carrera super complicada, que no tiene salidas o que ya hay muchos periodistas, ¿qué más da eso si es lo que te hace feliz y crees que lo puedes conseguir? ¡adelante con tus sueños! Al final te terminarás dando cuenta de que, si tú misma crees en ti, lograrás mucho más de lo que en realidad piensas que puedes hacer. No te arrepientas de haber cometido la estupidez de haber perdido oportunidades por desconfiar de ti, por dejarte llevar por lo que la sociedad te dice que hagas o por los comentarios de las personas tóxicas y envidiosas que, al no tener éxito o tus mismas habilidades, intentan hacerte creer que no vales nada.
No pierdas tiempo de tu vida, porque el tiempo es lo único que no vuelve. Lucha por lo que quieres, siendo siempre realista, pero sin perder la emoción. Y confía en ti misma siempre, pese a quien le pese.
Patricia Lago Martín