Cada vez que me preguntan: ¿Número de la seguridad Social? ¿Número de socio de la biblioteca? ¿Número de socio de un equipo de fútbol? ¿Tarjeta de cliente de esta tienda? ¿Nombre y apellidos?… En general, cuando me piden cualquier número o identificación, pienso si no sería más útil usar como identificador único el número del DNI.

El número del DNI es una combinación de números y letras única para cada persona; y además es el mismo durante toda la vida. Con el DNI basta, y no serían ya necesarios más números. En la actualidad, las bases de datos permiten relacionar todos nuestros datos, así que no tiene sentido que nos den nuevos números cuando nos hacemos socios de una entidad. Los programas informáticos permitirían realizar todas las gestiones de los socios sin que hiciese falta un número distinto al DNI.

Es cierto que, si se adoptara el DNI, como identificador único podrían surgir algunos inconvenientes. Pero creo que tendrían una solución sencilla. Por un lado, el DNI no es obligatorio hasta los 14 años. Para solucionar este problema, propondría que, cuando se inscribiese a un niño en el registro, ya se le diese el número del DNI. Así, este número se podría usar para todas las gestiones que tuviera que realizar durante toda su vida. En el caso de los ciudadanos extranjeros en España, como no tienen identificación española, podrían usar el número de identificación que tuvieran en su país y las iniciales del nombre del país.

El uso generalizado del número del DNI como identificación es posible en el siglo XXI y permitiría ahorrar mucho tiempo; y espacio, porque no haría falta otro tipo de tarjeta.

Íñigo Álvarez Quintanal