Voy a empezar definiendo lo que es bienestar: son todas aquellas cosas que las personas necesitamos para vivir bien. Estas necesidades pueden ser tangibles o intangibles, y no todas las personas dan la misma importancia a unas que a otras. Cada individuo tiene su propia idea de bienestar, distinta a la del resto de personas.
Así pues, una necesidad tangible puede ser la económica, a través de la cual podemos obtener bienes que nos hacen la vida más cómoda y sencilla. Estos bienes nos permiten darnos ciertos lujos y caprichos tales como ir de vacaciones, tener una vivienda mejor, gastar más dinero en ocio, tener un coche mejor, etc.
Por otro lado, también están las necesidades intangibles, como la salud. Sin salud no puedes estar bien. Otra necesidad de este tipo es el bienestar emocional. Una persona emocionalmente desequilibrada no puede ser feliz. Y luego están el bienestar físico ‒si tienes hambre, no estás satisfecho‒; el laboral ‒una persona desempleada, o con un mal ambiente en el trabajo o un mal trabajo, difícilmente puede estar bien; el afectivo ‒el cariño es imprescindible para lograr el bienestar‒; y así muchas más. Todas las que uno precise para tener una vida plena.
Ahora bien, ¿qué parte de cada una se necesita para lograr el bienestar? ¿Necesitamos más bienestar económico y menos de salud? ¿Más de equilibrio emocional y afectivo, y menos seguridad y contento laboral? Es complicado de decir. Yo creo que todas están relacionadas entre si y que cada uno, según sus criterios, dará más importancia a unas que a otras, buscando, en función de esa decisión, unos objetivos u otros.
Mi idea de bienestar es el de un equilibrio entre todas esas necesidades. Pero tiene que ser un equilibrio razonable, al que he de llegar marcándome unas metas realistas. Su consecución dura toda la vida, puesto que vamos creándonos y satisfaciendo necesidades durante toda nuestra existencia. Es más, las necesidades van variando en función de cada etapa de la vida. Eso sí, siempre tienes que ser realistas, para que el esfuerzo que destinemos a alcanzarlas no se vea frustrado. De esa forma lograremos “nuestro bienestar”.
Alejandro La Fuente Fernández