Si se me da a elegir entre una vida corriente, convencional, sin sobresaltos hasta el día de mi muerte, y una vida llena de emociones, experiencias enriquecedoras, pero con la consecuencia de que durante los 10 últimos años de mi vida no podré recordar nada de lo vivido, sin duda elegiría la segunda opción.

Creo que esta cuestión es sencilla de responder no solo por el estilo de vida que cada uno prefiera llevar, sino por cómo está formulada la pregunta, menospreciando la vida corriente. Ese desprecio es muy usual hoy en día, sobre todo entre los jóvenes. Nadie quiere llevar una vida aburrida, sin salirse de lo corriente. Eso se ve como una especie de fracaso. Queremos todo tipo de experiencias y cumplir todos aquellos sueños que deseamos, aunque después lleguemos a la conclusión de que una vida de sobresaltos e intensa puede que no sea la ideal para todo el mundo.

Aun así, yo seguiría escogiendo la segunda opción. Soy una persona que se aburre con facilidad y que necesita emociones y retos para mejorar. En cuanto a que durante los últimos 10 años no recordara nada, bueno, no creo que los recuerdos tengan la misma carga de felicidad o que te aporten tanto como las experiencias vividas, las cuales constituyen tu personalidad. Sin duda preferiría vivir la vida que me gusta, a pesar de que luego no la recordara. ¿Al final, de qué te sirven los recuerdos, si no has vivido en el pasado como te hubiera gustado?

Si a esta elección se le añadiera la condición de que, si elijo la primera opción, es decir, una vida corriente y sin alteraciones, viviría durante 85 años, mientras que con la segunda opción de vida viviría sólo 40 años, creo que seguiría apostando por la segunda opción. ¿Realmente es necesario vivir tanto tiempo? Pues no lo sé, pero creo que la falta de tiempo me haría vivir la vida aún más al límite y disfrutando cada pequeño detalle, precisamente por ser consciente de su fin.

Por último, ¿y si tuviera que elegir entre las dos vidas con las mismas condiciones de duración y sin limitaciones de memoria, pero con el único inconveniente de que si elijo la segunda opción los 5 últimos años sufriría una enfermedad grave, incapacitante y dolorosa? Creo que el dolor y la incapacidad física es el único motivo por el que me echaría atrás a la hora de elegir la segunda opción. Podría no pensarlo mucho y elegir la segunda vida, que me atrae más, pero 5 años de tu vida sufriendo no sé si realmente compensarían la elección de una vida intensa.

En conclusión, la alteración del tiempo o de los recuerdos, no me parece tan limitadora como algo que afecta directamente a tu salud, a tu bienestar y te limita como persona. Eso genera mucha impotencia y resta libertad, un requisito fundamental para llevar una vida completa.

Laura Álvarez Díaz