La pregunta por el sentido de la vida es una de esas preguntas profundas y sin respuesta concreta típicas de la filosofía

En la historia, las religiones ya han intentado dar una respuesta trascendental a la pregunta. Es decir, el sentido de la vida no se puede encontrar en la vida misma, sino más allá. Aseguran que nuestra existencia en este universo es solo una etapa de la vida y que su sentido es prepararnos para la siguiente.

La filosofía, por su parte, ha ofrecido diferentes respuestas a la pregunta según los autores. Para Aristóteles, por ejemplo, el conseguir una cosa es siempre un medio para conseguir otra. Por lo tanto, hay que distinguir cual es el “bien supremo”. Hasta nuestros días se identifica este bien ya sea con la felicidad o con la virtud. Pero otros filósofos han hecho consistir el sentido de la vida en la libertad y la responsabilidad ante la existencia.

En todo caso, el ser humano posee una clara motivación por encontrar un sentido a su vida y, para ello, se requiere en primer lugar voluntad. Esa es la fuerza esencial con la que se emprende la vida. Cada persona busca un sentido o significado para su vida en cumplir sus sueños y propósitos. En definitiva, el sentido de la vida quizá sea indagar en lo que son nuestros propios deseos o aspiraciones. Y ello requiere un camino de lucha.

Sara Canabal Ramírez