Podemos definir el “bodypositivity” o “bodypositive” como un movimiento originado en Internet, cuyo objetivo es empoderar a aquellas personas con cuerpos no aceptados socialmente. Planteado de otra forma, intenta contrarrestar los cánones de belleza o el prototipo de cuerpo ideal que tenemos en nuestra sociedad actual, de manera que se reduzcan los complejos o las inseguridades.

En teoría, es buena idea. Está claro que los modelos idealizados no son más que eso: una idealización que oculta o incluso repudia aspectos más que normales en los cuerpos, como la celulitis, las estrías, el acné… No solo eso, sino que además impone criterios que son prácticamente imposibles de obtener, como la forma de las piernas, del torso, la cintura, etc. y que, si no las tienes, puedes llegar a ser objeto de burla o, en los peores casos, desarrollar algún TCA como la anorexia. Ahora bien, como con cualquier otra cosa que se popularice en las redes sociales, se nos está yendo de las manos.

La frase más conocida de este movimiento probablemente sea la típica de: “Todos los cuerpos son perfectos”. Y yo me atrevo a decir que esta afirmación es errónea. No todos los cuerpos son perfectos; no desde el punto de vista de nuestra sociedad. Los cánones de belleza llevan existiendo desde siempre, e ignorarlos es un grave error. Aunque tu cuerpo no sea perfecto, es válido por el simple hecho de ser tuyo, de cumplir su función y de darte una presencia y una realidad. Habrá partes de él que te gusten más o menos, según se acomode al tipo de cuerpo idóneo, pero no hay que odiar ninguna de ellas, porque todas cumplen su trabajo y hay que aceptarlo. El vivir en una mentira donde todos los cuerpos son bellos no solo no arregla el problema, sino que lo empeora al engañarse uno a sí mismo.

En resumen, a pesar de que la teoría del “bodypositive” tiene un buen planteamiento, en la práctica no es la solución, puesto que no critica el problema en sí, sino que crea otra realidad diferente, en la cual no vale de nada creer, ya que nuestro entorno social y real siempre va a estar más presente. Y no se trata solo de un cambio de cultura, sino también de un cambio de mentalidad propia.

Dana Álvarez mayordomo