A pesar de lo que nos dice el sentido común y de todas las investigaciones científicas, no es posible descartar que todos estemos viviendo dentro de una simulación gigante, como en la famosa película The Matrix.
Nosotros mismos, cuando escuchamos este tipo de cosas, pensamos que eso no es posible; que todo es demasiado real para ser una simulación. Pero, si nos paramos a pensar por un momento en los extraordinarios avances de la tecnología informática en las últimas décadas, constatamos la cantidad de juegos, de un realismo increíble, que intentan simular la propia vida real. En 2016, el actual dueño de Tesla, Elon Musk, ya había dicho que la probabilidad de que estuviésemos viviendo en una realidad objetiva era de uno entre mil millones. Según él, los seres humanos somos poco más que información manipulada por una gran computadora, como si fuésemos los personajes de un videojuego. Incluso hay quienes dicen que podríamos ser sólo un experimento de ciencia de cualquier otra persona en otro universo.
¿Y a qué viene todo esto? La respuesta no es muy difícil: ya estamos recreando el mundo en el que vivimos a través de la realidad virtual; y no solo en los videojuegos, sino también para las mismas investigaciones científicas. Así que, ¿quién dice que dentro de poco no vayamos a ser capaces de recrear cualquier tipo ser virtual que muestre señales de conciencia? Si por alguna razón fuésemos capaces de llegar a hacerlo, estaríamos recreando un montón de simuladores a un tiempo, más allá de nuestro mundo real. Y entonces, ¿por qué no va a ser posible que un ser inteligente en otro lugar del universo ya haya conseguido llegar hasta ese punto?
Pelayo Suárez Fernández