Con el paso del tiempo, la tecnología ha ido avanzando hasta el punto de llegar al desarrollo de las llamadas inteligencias artificiales; es decir, se ha conseguido que máquinas o sistemas emulen conductas humanas. Esto puede parecer sorprendente y futurista, pero ¿sabemos con seguridad si resultará beneficioso para los humanos?

A primera vista, la inteligencia artificial puede parecernos una de las mejores soluciones a nuestras ajetreadas vidas, proporcionándonos más comodidad y menos trabajo. Pero si pensamos más detenidamente esto último, también es posible que nos quite nuestros puestos de trabajo, y que las condiciones laborales se vean perjudicadas. ¿Pero y si, además, resultase, peligrosa? ¿Cómo estamos tan seguros de que una máquina con conductas humanas no adquirirá consciencia y se rebelará contra nosotros? Es algo que podría pasar y lo deberíamos tener en cuenta. Por último, surge una duda general más: ¿Quién controlaría esa inteligencia artificial, el estado o determinadas empresas privadas?

Teniendo todo esto en cuenta, creo que, a pesar de su utilidad práctica inmediata, no deberíamos fiarnos completamente de la inteligencia artificial. Tenemos que estar alerta ante sus posibles desarrollos.

Mario Fueyo Amieva