Todos sabemos que el ser humano no es perfecto: hace guerras, contamina, provoca extinciones… y otras muchas cosas horribles. Y yo creo que el principal y mayor de sus problemas es su poder sobre el mundo.
Los seres humanos somos los animales que más capacidad tenemos de cambiar el planeta a voluntad. Somos animales sin depredadores naturales. Tenemos una habilidad tecnológica incomparable, una capacidad de comunicarnos increíble y una gran variedad de características que nos hacen especialmente poderosos en comparación con los demás seres vivos de este planeta. A primera vista esto no sería un problema, pues podríamos usar tanto poder para hacer buenas acciones. El problema radica en que, por mucho poder que tengamos, nunca dejaremos de ser animales con necesidades, como comer, beber o reproducirse. Y esto conlleva el problema del agotamiento de recursos, pues, al no haber animal que nos deprede, nuestra población aumenta, los recursos se gastan más rápido y hacemos poco para remediarlo. Además, al trasladarnos alrededor del mundo, llevamos con nosotros especies invasoras que acaban con la biodiversidad. Y destruimos zonas naturales con productos químicos, fábricas y basura sin importarnos los seres que viven allí.
Pero no está todo perdido, ya que se pueden tomar medidas: el reciclaje, la optimización del espacio urbano, o las leyes para evitar la sobrepoblación. Así, quizá solucionásemos algunos de estos problemas, pero no el mayor de todos: nuestro descontrolado poder. En mi opinión, el enorme poder del ser humano en la naturaleza es insoluble, pero se puede remediar si se emplea con responsabilidad.
Adrián Jesús Pérez Santano