El arrepentimiento es un sentimiento molesto que sufrimos las personas por haber hecho o haber dejado de hacer algo. Es así como nuestra mente empieza a crear escenarios sobre lo que pasaría si pudiéramos cambiar nuestras acciones, e inevitablemente deseamos volver al pasado. La idea de viajar en el tiempo parece sonar a ciencia ficción, pero existe la gran posibilidad de que en algún momento se vuelva realidad.
Hace unos años, los viajes en el tiempo parecían haber encontrado su punto final. Los estudios de científicos y filósofos habían llegado a un callejón sin salida que cerraba cualquier posibilidad a la realidad de los viajes en el tiempo: la paradoja del abuelo. Esta explica cómo un nieto viaja en el tiempo para matar a su abuelo antes de que su padre naciera. Al lograr su cometido, los acontecimientos que tienen que suceder para que el nieto nazca no tienen lugar y, al no existir el nieto, no puede matar a su abuelo.
Esta reflexión estuvo vigente por muchos años, pero ya no es válida. La paradoja del abuelo recoge un supuesto escenario entre los muchos que podrían haber sucedido. Es así como surge una segunda versión que aprueba la posibilidad de estos viajes. Si volvemos al ejemplo anterior, cuando el nieto está dispuesto a asesinar a su abuelo, cabe la posibilidad de que el antecesor acabe matando primero al viajero; o que el nieto nunca encuentre al abuelo y acabe por seguir su vida olvidando su cometido. Y como estas, existen muchas más posibilidades donde el viajero puede obrar a su libre albedrío sin interferir en grandes acontecimientos que perjudiquen gravemente nuestro presente. Ya no existe ninguna limitación para que los científicos puedan proseguir con sus investigaciones sobre los viajes en el tiempo, por lo que las probabilidades de que empecemos a oír noticias sobre este tema son muy elevadas.
En definitiva, este tema es muy interesante, pero aún muy desconocido por todos. Quizás puede producirnos rechazo en un principio; sin embargo, una vez que se aplique a nuestras vidas cotidianas, dejaremos de tenerle tanto miedo.
Nerea Lago López