Según diversos estudios, vivimos en una sociedad de la aceleración, en la que el incremento tecnológico produce un ritmo de vida cada vez más rápido y, paradójicamente, gozamos de menos tiempo libre. Esto me ha llevado a establecer una comparación con Rayo McQueen, protagonista de la película Cars. A menudo nos centramos en alcanzar nuestros objetivos a corto plazo y “a toda velocidad”, descuidando otros aspectos de nuestras vidas, al igual que Rayo, que sólo se centraba en un único objetivo: ganar la carrera.
En nuestro día a día, vivimos en una “carrera” constante por el éxito, la productividad y la consecución de objetivos. Es una “carrera” lanzada por asuntos como la búsqueda de empleo o la carrera profesional, que, debido a la ley de la oferta y la demanda, obliga a competir entre todos los aspirantes. Además, el ritmo de vida en la actualidad viene marcado por un aumento de la productividad, exigido por las empresas en aras de ser más competitivas. Y aunque la productividad es importante para la economía, no se debe descuidar otras responsabilidades, tales como la familia o las amistades.
En la película de Pixar, Rayo McQueen se esfuerza en obtener éxito, fama y reconocimiento, llegando incluso a sacrificar su cambio de llantas, provocando daño en las mismas. Al final, Rayo se da cuenta de que lo verdaderamente importante son las relaciones personales y su propio tiempo.
En conclusión, esta analogía entre la película de Rayo y la vida acelerada actual nos enseña que la vida puede ser vista como una carrera en la que la meta sólo es el éxito –productividad y competitividad-, descuidando todo lo demás; y que eso puede traer consecuencias perjudiciales a corto y largo plazo, tales como la ansiedad o el estrés. Nos enseña, además, que debemos aprender a gestionar el tiempo de trabajo y de ocio, reservando una parte para la familia, las amistades, así como para nuestras propias aficiones o hobbies. La clave está en encontrar el equilibrio entre el disfrute del tiempo libre y la obligación de cumplir con las responsabilidades, ya sean estas laborales o familiares.
Alba Gómez Fernández