Este siempre ha sido un tema controvertido. Por una parte, tenemos la opción de saber el trasfondo de todas las personas que nos rodean, ya sean amigos, familia, novia… para poder saber a ciencia cierta si son totalmente sinceros. ¿Pero es bueno para nosotros conocer toda la intimidad de nuestros seres queridos?  Por otra parte, tenemos la opción contraria, que es la de vivir completamente ciegos, ignorando que nos mientan para así preservar nuestra felicidad. ¿Pero realmente es mejor vivir engañado?

La respuesta a estas preguntas es muy relativa. Caben diferentes opiniones sobre ello, ya que no todas las personas somos iguales. Personalmente, creo que, dependiendo del contexto, es mejor estar en una situación u otra. Por ejemplo, si tienes un hijo que no estudia, te engaña y te hace creer que, en realidad, va a clase, cuando no es así, entonces es mejor enterarse cuanto antes, porque se trata de un tema de máxima importancia. Además, las mentiras siempre tienen fecha de caducidad, por lo que, si quieres saber la verdad, siempre te vas a enterar.  En cambio, cuando se trata de mentiras piadosas, que no afectan gravemente a la vida de otra persona, creo que podría ser mejor vivir en la ignorancia.

Pablo Fernández Álvarez