Todos nos preguntamos alguna vez cómo será nuestro futuro; qué vamos a ser de mayores; cuándo nos vamos a morir; con quién nos vamos a casar; si tendremos hijos… Si supiésemos nuestro futuro, podríamos modificar las cosas que no nos gustasen de él para poder tener una vida perfecta.

Cuando era pequeña, quería saber cómo iba a ser mi futuro, para saber cuándo me iba a morir y poder evitarlo. Ahora, creo que el futuro es algo que no se puede saber. El futuro cambia constantemente dependiendo de nuestras acciones. Tenemos el futuro en nuestras manos; y yo, preferiblemente, no quisiera no saber cómo va a ser mi futuro, porque, en caso contrario, la vida sería aburrida.

Zahira Colado Dupuy