Se dice que el periodismo surgió en España allá por el año 1661 y, desde entonces, ha pasado por diferentes etapas. Hasta, aproximadamente, 1789 la «información» estaba dominada por el Estado. Pero a partir de ese año todo cambió y empezaron a surgir periódicos «privados». Durante la dictadura franquista, por supuesto, la mayoría de esos diarios desaparecieron; y los que no, se convirtieron en panfletos editados por el régimen. Con la llegada de la democracia, regresó la libertad de expresión; y se supone que con ella también lo hizo el periodismo objetivo, pero… ¿realmente fue así?

Desde bien pequeño me he interesado por ver, escuchar y leer las noticias, especialmente las políticas; primero, en la televisión, y después también en la radio y en los periódicos. Al principio creía que todas las informaciones que leía, veía o escuchaba en los medios de este país no requerían de una reflexión posterior por mi parte. Ingenuamente, pensaba que eso era la objetividad, porque así se lo entendí a mi profesora de Lengua, cuando me explicó que en eso consistía. Pero estaba equivocado. Con el paso del tiempo, construyendo mi madurez, empecé a percatarme de que no todos los periodistas contaban las cosas tal como son; sobre todo, en los asuntos políticos. Dependiendo de la televisión o del periódico, se hacía énfasis en un determinado detalle o en otro. Fue entonces cuando comencé a cuestionarme si eso que me habían enseñado en el colegio era efectivamente cierto. Me preguntaba si podría acudir a algún medio en el que no me hiciera falta reflexionar y analizar la noticia desde mi perspectiva. Pronto me di cuenta de que eso era imposible. No obstante, también caí en la cuenta de que eso es precisamente la libertad de prensa, la libertad de expresión, una de las bases de la democracia y, en definitiva, del periodismo objetivo.

Por eso, desde mi punto de vista, un periodista puede y debe ser objetivo, pero es imposible que se independice completamente de su opinión. Sin embargo, eso no lo inhabilita, sino todo lo contrario. Ya lo dijo el periodista mexicano Francisco Zarco: «No escribas como periodista lo que no puedas sostener como hombre». El periodismo consiste en informar y, así, en formar una opinión en unos y su contraria en otros. He ahí su grandeza.

Mateo Fernández Álvarez