“Eso no se coge”,»no te subas ahí”, «no metas eso en la boca”, «los charcos no se pisan”,…y así podríamos seguir con un larga retahíla de “noes”. Para nosotras resulta cansino y lo que aún es más decepcionante es que nuestro empeño resulta infructuoso la mayoría de las veces. ¿Qué hacer entonces?.¿Cuál es la manera más adecuada de proceder?
Estaremos de acuerdo con que los límites y las normas forman parte del proceso de socialización de los niños y de las niñas. Pero pronto surgen las dudas y las discrepancias cuando nos planteamos qué límites y normas, cuándo iniciarlos, quién y cómo establecerlos,…
Nosotras hemos reflexionado sobre cómo podríamos minimizar tanto límite impuesto y una de las claves ha sido crear un entorno seguro en el que no estemos prohibiendo constantemente, por ejemplo disponiendo de materiales adecuados y suficientes, colocando a su alcance aquellos que consideramos para jugar en cada momento. Y nos hemos dado cuenta de que es más fácil modificar el entorno que hablar y hablar generalmente para decir “no”.
También nos ha llevado un tiempo de reflexión la siguiente idea:
No esperemos que el bebé de un día para otro se convierta en adulto.
El aprendizaje de las normas exige infinita paciencia del adulto.
Pensemos que una criatura la norma no la ve, tiene que tener la experiencia de que en todas las situaciones se aplica la misma norma. En este sentido es frecuente observar como los más inteligentes lo llevan al extremo para ver si todas las educadoras actuamos por igual.
Y esto nos lleva a otra cuestión y que es requisito fundamental: hay normas que tienen que aprender y para ello tiene que haber unanimidad por parte de las educadoras de un mismo equipo. Un principio para establecer acuerdos puede ser que las normas han de ser pocas, claras, tener sentido para los niños y las niñas y transmitirlas siempre en el contexto de una situación.


1 pensamiento sobre “NORMAS Y LÍMITES,SI. PERO¿CÚALES, CUÁNDO Y CÓMO?”