Existe una gran preocupación por enfermedades desconocidas que aparecen de forma súbita y por vez primera en una población o bien por enfermedades ya conocidas que aparecen en nuevos territorios o en nuevos hospedadores. Se denominan enfermedades emergentes.
Científicos de EEUU han detectado en marzo de este año el virus de la influenza aviar del subtipo H5N1 en leche de vaca.
La directora del departamento de Prevención y Preparación ante Epidemias y Pandemias (EPP) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Van Kerkhove, ha asegurado que, aunque actualmente “la atención se centra sobre todo en Estados Unidos” con respecto a la gripe aviar, se está asistiendo a “una epizootia mundial”, con una situación “preocupante” en la que se están viendo infecciones en nuevas especies como mamíferos marinos o terrestres, además de las aves silvestres o aves de corral.
Se ha informado de que en la leche de las vacas afectadas hay una carga viral muy alta de H5N1, y eso contrasta con una carga viral baja procedente de hisopos nasales recogidos de estas vacas. También ha habido informes de que vacas asintomáticas han dado positivo en H5N1, y que también se detectó H5N1 en los pulmones de una vaca de un matadero que no tenía síntomas”.
Lo inquietante es que el virus puede infectar a los humanos que consumen leche cruda de vacas infectadas por el virus de la influenza aviar. En cambio si se somete la lecha a pasteurización, ultrapasteurización o uperización no hay ningún peligro.






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