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💬 Argumento
La sabiduría de Celestina
CELESTINA.- […]Todo lo puede el dinero: las peñas quebranta, los ríos passa en seco. […]. A casa voy de Pleberio. Quédate adiós. Que, avnque esté braua Melibea, no es ésta, si a Dios ha plazido, la primera a quien yo he hecho perder el cacarear. […]. Camino es [el del amor], hijo, que nunca me harté de andar. Nunca me vi cansada. E avn assí, vieja como soy, sabe Dios mi buen desseo. ¡Quanto más estas que hieruen sin fuego! Catiuanse del primer abraço, ruegan a quien rogó, penan por el penado, házense sieruas de quien eran señoras, dexan el mando e son mandadas, rompen paredes, abren ventanas, fingen enfermedades, a los cherriadores quicios de las puertas hazen con azeytes vsar su oficio sin ruydo. No te sabré dezir lo mucho que obra en ellas aquel dulçor, que les queda de los primeros besos de quien aman. […]
Fernando de Rojas: «La Celestina»
1️⃣ 👓🔖 Lee el texto anterior (La sabiduría de Celestina) y contesta:
¿Qué dos cosas mueven al hombre irremediablemente según Celestina?
Compara estas palabras de Celestina con «Las propiedades del dinero» del Arcipreste de Hita y del amor como hilo argumental de su obra.
Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar;
Al torpe hace discreto, hombre de respetar,
hace correr al cojo al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.
También al hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten hidalgo doctor;
Cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dinero no es de si señor.
Y si tienes dinero tendrás consolación,
placeres y alegrías y del Papa ración,
comprarás Paraíso, ganarás la salvación:
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.
Él crea los priores, los obispos, los abades,
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades
a los clérigos necios da muchas dignidades,
de verdad hace mentiras, de mentiras hace verdades.
Él hace muchos clérigos y mucho ordenados,
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les da por bien examinados,
a los pobres les dicen que no son ilustrados.
Yo he visto a muchos curas en sus predicaciones,
despreciar el dinero, también sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.
Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir,
más si hueles que el rico está para morir,
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.
En resumen lo digo, entiéndelo mejor,
el dinero es del mundo el gran agitador,
hace señor al siervo y siervo hace al señor,
toda cosa del siglo se hace por su amor.
¿Por qué cree Celestina que Melibea arde en amores como todas las jóvenes?
¿Qué quiere decir Celestina cuando se refiere a Melibea como de «esas que arden sin fuego»?
¿Qué poder da Celestina al amor cuando entra en el corazón de las muchachas jóvenes? ¿Qué hacen estas y a qué se arriesgan?
👥 Personajes:
CELESTINA.- ¿Quién só yo, Sempronio? ¿Quitásteme de la putería? Calla tu lengua, no amengües mis canas, que soy vna vieja qual Dios me hizo, no peor que todas. Viuo de mi oficio, como cada qual oficial del suyo, muy limpiamente. A quien no me quiere no le busco. De mi casa me vienen a sacar, en mi casa me ruegan. Si bien o mal viuo, Dios es el testigo de mi coraçón. […]
CELESTINA.- ¿Quién soy yo, Sempronio? ¿Me quitaste tú de la putería? Calla tu lengua, respeta mis canas, que soy una vieja cual Dios me hizo, no peor que todas. Vivo de mi oficio, como cada cual del suyo, muy limpiamente. A quien no me quiere no le busco. De mi casa me vienen a sacar, en mi casa me ruegan. Si bien o mal vivo, solo Dios es el testigo de mi corazón. […]
Fernando de Rojas: «La Celestina», Acto XII
CALISTO.- […] Que más me va en conseguir la ganancia de la gloria que espero, que en la pérdida de morir los que murieron. Ellos [Sempronio y Pármeno] eran sobrados e esforzados: agora o en otro tiempo de pagar hauían. La vieja era mala e falsa, según parece que hazía trato con ellos e assí que riñieron sobre la capa del justo. […]
CALISTO.- […] Que más me va en conseguir la ganancia de la gloria que espero, que en la pérdida de morir los que murieron. Ellos [Sempronio y Pármeno] eran valientes y esforzados: ahora o en otro tiempo habían de pagar. La vieja era mala e falsa, según parece que hacía trato con ellos y así riñeron sobre lo que les correspondía. […]
Fernando de Rojas: «La Celestina». Final del acto XIII
MELIBEA.- ¡O lastimada de mí! ¡O malproueyda donzella! ¿E no me fuera mejor conceder su petición e demanda ayer a Celestina, quando de parte de aquel señor, cuya vista me catiuó, me fue rogado, e contentarle a él e sanar a mí, que no venir por fuerça a descobrir mi llaga, quando no me sea agradecido, quando ya, desconfiando de mi buena respuesta, aya puesto sus ojos en amor de otra? […] ¡O género femíneo, encogido e frágile! ¿Por qué no fue también a las hembras concedido poder descobrir su congoxoso e ardiente amor, como a los varones? […]
MELIBEA.- ¡Oh triste de mí! ¡Oh mal provista doncella! ¿Y no me fuera mejor conceder su petición y demanda ayer a Celestina, cuando de parte de aquel señor, cuya vista me cautivó, me fue rogado, y contentarle a él e sanar a mí, que no venir por fuerza a descubrir mi llaga, cuando no me sea agradecido, cuando ya, desconfiando de mi buena respuesta, haya puesto sus ojos en amor de otra? […] ¡Oh género femenino, encogido e frágil! ¿Por qué no fue también a las hembras concedido poder descubrir su congojoso y ardiente amor, como a los varones? […]
Fernando de Rojas: «La Celestina». Inicio del acto X
2️⃣ 🔖👓 Lee los textos anteriores y contesta:
¿Qué motivos tiene la vieja Celestina para sentirse orgullosa de su independencia?
¿Cómo definirías a Calisto al leer sus palabras cuando ha utilizado tanto a sus criados como a Celestina para conseguir sus propósitos?
Explica las dudas que tiene Melibea y di qué miedo le causa tanta preocupación
Melibea reconoce que ella también se enamoró de Calisto en cuanto lo vio aparecer en su huerto tras el halcón. ¿Con qué palabras reconoce la muchacha el flechazo de amor?
¿De qué se lamenta Melibea? ¿Cómo le gustaría a ella que pudieran comportarse las jóvenes?
🤔 Intención y sociedad:
SEMPRONIO.- Digo que nunca Dios quiera tal; que es especie de heregía lo que agora dixiste.
SEMPRONIO.- Porque lo que dizes contradize la cristiana religión.
CALISTO.- ¿Qué a mí?107
SEMPRONIO.- ¿Tú no eres cristiano?
CALISTO.- ¿Yo? Melibeo so e a Melibea adoro e en Melibea creo e a Melibea amo
SEMPRONIO.- Digo que nunca Dios quiera tal; que es especie de herejía lo que ahora dijiste.
CALISTO.- ¿Por qué?
SEMPRONIO.- Porque lo que dices contradice la fe cristiana.
CALISTO.- No me toca a mí eso de contradecirla.
SEMPRONIO.- ¿Tú no eres cristiano?
CALISTO.- ¿Yo? Melibeo soy y a Melibea adoro y en Melibea creo y a Melibea amo
Fernando de Rojas: «La Celestina», Acto I
MELIBEA.- […] Di, por Dios, lo que quisieres, haz lo que supieres, que no podrá ser tu remedio tan áspero, que yguale con mi pena e tormento. Agora toque en mi honrra, agora dañe mi fama, agora lastime mi cuerpo, avnque sea romper mis carnes —60→ para sacar mi dolorido coraçón, te doy mi fe ser segura e, si siento afluio, bien galardonada.
LUCRECIA.- El seso tiene perdido mi señora. Gran mal es este. Catiuádola ha esta hechizera.
MELIBEA.- […] Di, por Dios, lo que quisieres, haz lo que supieres, que no podrá ser tu remedio tan áspero, que iguale con mi pena y mi tormento. Aunque toque en mi honra, dañe mi fama, lastime mi cuerpo, abras mis carnes para sacar mi dolorido corazón, te doy mi palabra de que estarás segura y, si siento alivio, serás bien galardonada.
LUCRECIA.- El seso tiene perdido mi señora. Gran mal es este. La ha cautivado esta hechicera.
Fernando de Rojas: «La Celestina». Acto X
3️⃣ 🔖👓 Lee los textos anteriores y contesta:
¿Qué está criticando Rojas cuando hace que precisamente un criado le recuerde a su señor sus obligaciones como cristiano?
En el diálogo de Sempronio y Calisto aparece de nuevo «la religión del amor” que tanto se daba en el amor cortés y en la poesía de cancionero. Relaciona la canción de Jorge Manrique «Yo soy quien libre me vi» con las palabras de Calisto.
Explica el poder de la pasión amorosa en las palabras de Melibea. Relaciona esta pasión con su muerte.
⏭️ Consolidación:
SEMPRONIO.- Por Dios, sin seso vengo, desesperado; avnque para contigo por demás es no templar la yra e todo enojo e mostrar otro semblante, que con los hombres. Jamás me mostré poder mucho con los que poco pueden. Traygo, señora, todas las armas despedaçadas […] ¿Pues comprarlo de nueuo? No mando vn marauedí en que caya muerto.
CELESTINA.- Pídelo, hijo, a tu amo, pues en su seruicio se gastó e quebró. Pues sabes que es persona, que luego lo complirá. Que no es de los que dizen: Viue comigo e busca quien te mantenga. Él es tan franco, que te dará para esso e para más.
SEMPRONIO.- ¡Ha! Trae también Pármeno perdidas las suyas. […] ¿Cómo quieres que le sea tan importuno en pedirle más de lo que él de su propio grado haze, pues es arto? No digan por mí que dando vn palmo pido quatro. Dionos las cient monedas, dionos después la cadena. […] Contentémonos con lo razonable, no lo perdamos todo por querer más de la razón, que quien mucho abarca, poco suele apretar.
CELESTINA.- […] ¿Estás en tu seso, Sempronio? ¿Qué tiene que hazer tu galardón con mi salario, tu soldada con mis mercedes? […] A osadas, que me maten, si no te has asido a vna palabrilla, que te dixe el otro día, viniendo por la calle, que quanto yo tenía era tuyo e que, en quanto pudiesse con mis pocas fuerças, jamás te faltaría, e que, si Dios me diesse buena manderecha con tu amo, que tú no perderías nada. Pues ya sabes, Sempronio, que estos ofrescimientos, estas palabras de buen amor no obligan. […]
SEMPRONIO.- No es esta la primera vez que yo he dicho quánto en los viejos reyna este vicio de cobdicia. […] ¡Quién la oyó esta vieja dezir que me lleuasse yo todo el prouecho, si quisiesse, deste negocio, pensando que sería poco! Agora, que lo vee crescido, no quiere dar nada, por complir el refrán de los niños, que dizen: de lo poco, poco; de lo mucho, nada.
PÁRMENO.- Déte lo que prometió o tomémosselo todo. Harto te dezía yo quién era esta vieja, si tú me creyeras.
[…]
CELESTINA.- ¿Quién só yo, Sempronio? ¿Quitásteme de la putería? Calla tu lengua, no amengües mis canas, que soy vna vieja qual Dios me hizo, no peor que todas. Viuo de mi oficio, como cada qual oficial del suyo, muy limpiamente. A quien no me quiere no le busco. De mi casa me vienen a sacar, en mi casa me ruegan. Si bien o mal viuo, Dios es el testigo de mi coraçón. E no pienses con tu yra maltratarme, que justicia ay para todos: a todos es ygual. Tan bien seré oyda, avnque muger, como vosotros, muy peynados. Déxame en mi casa con mi fortuna. E tú, Pármeno, no pienses que soy tu catiua por saber mis secretos e mi passada vida e los casos, que nos acaescieron a mí e a la desdichada de tu madre. […]
PÁRMENO.- No me hinches las narizes con essas memorias; si no, embiart’e con nueuas a ella, donde mejor te puedas quexar.
SEMPRONIO.- Por Dios, sin seso vengo, desesperado; aunque contigo voy da templar la ira y todo enojo y mostrar otro semblante, que con los hombres. Jamás me mostré poder mucho con los que poco pueden. Traigo, señora, todas las armas despedazadas […] ¿Pues he de comprarlas de nuevo? No tengo un maravedí ni dónde caer muerto.
CELESTINA.- Pídelo, hijo, a tu amo, pues en su servicio se gastaron y quebraron. Pues sabes que es persona, que rápido lo cumplirá. Que no es de los que dicen: Vive conmigo, pero luego busca quien te mantenga. Él es tan franco, que te dará para eso y para más.
SEMPRONIO.- ¡Ah! Trae también Pármeno perdidas las suyas. […] ¿Cómo quieres que sea tan importuno en pedirle más de lo que él de su propio grado nos da, que ya es mucho? No digan de mí que dando un palmo pido cuatro. Nos dio las cien monedas, nos dio después la cadena. […] Contentémonos con lo razonable, no lo perdamos todo por querer más de la razón, que quien mucho abarca, poco suele apretar.
CELESTINA.- […] ¿Estás en tu seso, Sempronio? ¿Qué tiene que ver tu galardón con mi salario, tu soldada con mis dones? […] Que me maten, si no te has asido a una palabrilla, que te dije el otro día, viniendo por la calle, que cuanto yo tenía era tuyo y que, en cuanto pudiese con mis pocas fuerzas, jamás te faltaría, y que, si Dios me diese buena mano derecha con tu amo, que tú no perderías nada. Pues ya sabes, Sempronio, que estos ofrecimientos, estas palabras de buen amor no obligan. […]
SEMPRONIO.- No es esta la primera vez que yo he dicho cuánto en los viejos reina este vicio de codicia. […] ¡Quién la oyó esta vieja decir que me llevasse yo todo el provecho, si quisiese, de este negocio, pensando que sería poco! Agora, que lo ve crecido, no quiere dar nada, por cumplir el refrán de los niños, que dicen: de lo poco, poco; de lo mucho, nada.
PÁRMENO.- Déte lo que prometió o tomémoselo todo. Harto te decía yo quién era esta vieja, si tú me creyeras.
[…]
CELESTINA.- ¿Quién soy yo, Sempronio? ¿Me quitaste de la putería? Calla tu lengua, respeta mis canas, que soy una vieja cual Dios me hizo, no peor que todas. Vivo de mi oficio, como cada cual del suyo, muy limpiamente. A quien no me quiere no le busco. De mi casa me vienen a sacar, en mi casa me ruegan. Si bien o mal vivo, solo Dios es testigo. Y no pienses con tu ira maltratarme, que justicia hay para todos: a todos es igual. Tan bien seré oída, aunque mujer, como vosotros castigados. Déjame en mi casa con mi fortuna. Y tú, Pármeno, no pienses que soy tu sierva por saber mis secretos y mi pasada vida y los casos, que nos ocurrieron a mí y a la desdichada de tu madre. […]
PÁRMENO.- No me hinches las narices con esos recuerdos; si no, te de enviar con nuevas a ella, donde mejor te puedas quejar.
Fernando de Rojas: «La Celestina», Acto I