«Nadie es perfecto…»

En la escena final de “Con faldas y a lo loco” (1959), dirigida por Billy Wilder, los personajes principales de la película huyen de unos mafiosos en una barca hacia su futuro. En los asientos traseros, Joe (Tony Curtis), un saxofonista, destapa la mentira de toda su transexualidad y su disfraz de millonario a Sugar Kane (Marilyn Monroe, quién supuestamente se rumoreó que grabó la película estando embarazada), cantante de la banda. Pero ella, después de caer enamorada en sus brazos, le perdona todas sus mentiras.

Más profundo e irónico es el caso del asiento del conductor y del copiloto, donde se encuentran Osgood Fielding III (Joe E. Brown), un anciano millonario, y Jerry (Jack Lemmon), el otro saxofonista de la banda. Osgood está locamente enamorado de Jerry, a quién cree que es una mujer. Este le intenta convencer de lo imposible de su amor, poniendo excusas y defectos para no casarse. Pero Osgood sigue en sus trece, incluso hasta cuando Jerry se quita la peluca y le muestra su auténtico género.

Sendas escenas están grabadas con un primer plano y con un ángulo frontal, para darle un énfasis de drama y comedia a los sentimientos de los personajes. En el fondo, podemos ver cómo el campo refleja el movimiento de la barca alejándose del embarcadero. Todo esto hace que esta escena siga siendo una de las más icónicas de toda la historia del cine, y deja como moraleja una frase: “el amor es ciego”.

Luís Martín Bayod Cuevas