Un día normal en clase.
Y esto que veis aquí es un clarinete. Profeeee…. ¿Cuánto vale un clarinete? Pues no lo sé, espera, que lo buscamos en internet. Cinco minutos despues… Y esto es un xilófono; se toca con unas baquetas. Profeeeee… ¿Cuánto valen unas baquetas? En fin, que últimamente andáis muy preocupados con lo que cuestan los instrumentos musicales. Pues ahora os voy a presentar otro instrumento: se llama el piano de Siena y cuesta… un millón de euros. Bueno, o dos.
El piano de Siena, también conocido como el piano inmortal, es un gran aventurero. Sebastiano Marchisio comenzo a darle forma en Turín a finales del siglo XVIII, pero falleció sin poder terminarlo. Su hijo y sus nietos, que también eran luthiers, lograron completar la tarea a principios del S XIX.
¿Por qué tanto tiempo? Os preguntaréis. Pues porque, además del trabajo del mecanismo, el armazón del piano es una verdadera joya de arte escultórica.
Estuvo presente en la Feria de París de 1867; sobre sus teclas tocaron grandes compositores como Liszt o Saint-Saëns; se ofreció como regalo a Humberto I, por aquel entonces rey de Italia, y pasó a formar parte de las propiedades de la Familia Real italiana. Tras estallar la II Guerra Mundial se le pierde la pista para aparecer, inesperadamente, semienterrado en la arena del desierto en El Alamein, cerca de Egipto. Tras ser restaurado por Avner Carmi, el piano viajó a Estados Unidos y realizó una larga gira de conciertos. Ahora sale de nuevo a la venta y se espera que en la subasta alcance un precio de unos dos millones de dólares
Cuenta la leyenda que la caja de resonancia del instrumento se fabricó con madera de los pilares del templo de Salomón y, por ello, también se le conoce como Arpa de David. Su sonido es muy especial, una mezcla de piano vertical y clavecín. ¿Será el original o será la nueva voz resultante de la restauración? Es todo un enigma. Sea como sea, suena maravillosamente.
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