Ahora que en Noreña celebramos la festividad de San Marcos y las fiestas del picadillo podemos rendir nuestro particular homenaje a un animal tan noble como el cerdo y conmemorar, de paso, una de las portadas de discos más famosa de la historia de la música, cuando las canciones se grababan en discos de vinilo ya fueran singles o LP’s.
La banda británica Pink Floyd llevaba ya 10 años sobre el escenario cuando pensó en crear un álbum inspirado en el libro Rebelión en la granja, de George Orwell. En esta obra cada uno de los animales representa un elemento de la sociedad; así las ovejas son el pueblo, los perros la policía y los cerdos la clase política dominante y corrupta. El momento durante el que Pink Floyd trabaja en el álbum es un tiempo de crisis y recesión mundial especialmente duro para la sociedad británica y que, musicalmente, dará origen a movimientos radicales como el punk.
En 1976 el bajista del grupo, Roger Waters, buscaba ideas para la portada del nuevo vinilo y se le ocurrió que un globo de nueve metros con forma de cerdo y que representaba a la clase política británica sobrevolara la central termoeléctica de Battersea Power Station. El protagonista de nuestra historia fue bautizado con el nombre de Algie.
El problema fue que el globo se soltó y al sobrevolar Londres fue el causante de bastantes problemas para los aviones que sobrevolaban Londres en dirección al aeropuerto de Heathrow. Días después lograron recuperar el globo y continuaron con la sesiones de fotografía. Como en las sesiones el cielo era azul la banda decidió hacer un fotomontaje con una foto del primer día, en el que el cielo amenzaba tormenta, y superpusieron en ella la imagen del cerdo flotante.

En la revista Mariskalrock encontrarás un artículo en el que se explica el significado de este álbum que tal vez no sea el mejor ni el más famoso de la banda, pero se convirtió en la imagen icónica de los maestros del rock sinfónico y el rock progresivo.

