Es muy importante que las personas que se dedican a la crianza y al manejo del ganado conozcan y comprendan su comportamiento natural, para facilitar su trabajo y evitar accidentes.
Una comprensión de la psicología del ganado, aunado a un buen diseño de instalaciones, reducirá las situaciones de estrés en el animal, facilitará su manejo cotidiano y aumentará el potencial productivo de manera considerable.
Es conveniente conocer distintos términos como la zona de FUGA, específica de cada animal, que se define como el espacio personal del bovino. Cuando una persona penetra en la zona de huída o fuga, el animal camina, y cuando la persona sale de dicha zona, el animal deja de moverse. La zona de lucha es un área más pequeña dentro de la zona de fuga del animal, que al ser invadida genera una reacción de defensa que derivará en un ataque.
El borde de la zona de fuga no es una línea nítida, y si la persona se aproxima rápidamente al animal, o haciendo contacto visual con él, su zona de fuga se ampliará. El ganado excitado tiene una zona de fuga más grande.
El punto de balance se ubica en el centro del vacuno tras trazar una línea recta imaginaria en el lomo desde la cabeza a la cola, y otra perpendicular a esta en toda la mitad, describiendo un ángulo de 90°. De manera que si una persona se acerca de la mitad hacia adelante del animal, este se moverá hacia atrás y si se entra a la zona de fuga de la mitad hacia atrás, el bovino se echará hacia adelante.






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