Tan sólo la ruta que seguimos para llegar a destino ya avisa de lo que vamos a ver:

«Ruta de los Molinos»

Pero si llegamos a casa de Fermín en Tiraña, uno de los taxistas de nuestro colegio, y además nos explican su funcionamiento, desgranamos mazorcas de maíz, vemos sus partes y lo vemos moler, no nos queda ninguna duda, un molino de agua.

Además hemos sido tan bien recibidos, que además nos han dado tortos hechos con el maíz y chocolate calentito. ¡Qué rico!

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