
TEXTO 1
Lee el siguiente texto de Unamuno y responde a las preguntas que se formulan a continuación:
El universo visible, el que es hijo del instinto de conservación, me viene estrecho, esme como una jaula que me resulta chica y contra cuyos barrotes da en us revuelos mi alma; fáltame en él aire que respirar. Más, más y cada vez más; quiero ser yo y sin dejar de serlo, ser además los otros, adentrarme a la totalidad de las cosas visibles e invisibles, extenderme a lo ilimitado del espacio y prolongarme a lo inalcanzable del tiempo. De no serlo todo y por siempre, es como si no fuera, y por lo menos ser todo yo, y serlo para siempre jamás. Y ser yo es ser todos los demás. ¡O todo o nada!
¡O todo o nada! ¿Y qué otro sentimiento puede tener el «ser o no ser», To be or no to be sespiiriano, el de aquel mismo poeta que hizo decir a Marcio en su «Coriolano» (V. 4) que solo necesitaba la eternidad para ser dios, he wants nothing of a god but eternity? ¡Eternidad!, ¡eternidad! Este es el anhelo; la sed de eternidad es lo que se llama amor entre los hombres; y quien a otro ama es que quiere eternizarse en él. Lo que no es eterno tampoco es real. […]
¡Todo pasa! Tal es el estribillo de los que han bebido de la fuente de la vida, boca al chorro, de los que han gustado del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. ¡Ser, ser, siempre, ser sin término, sed de ser, sed de ser más!, ¡hambre de Dios!, ¡sed de amor eternizante y eterno!, ¡ser siempre!, ¡ser Dios!
Miguel de UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida
- ¿Cuál es el tema que trata Unamuno en este texto? ¿Cuál es la idea principal que quiere expresar?
- ¿Cómo se estructuran las ideas del texto?
- ¿A qué etapa de la producción ensayística de Unamuno pertenece este texto? Justifica tu respuesta.
TEXTO 2
El texto que vas a leer a continuación es un fragmento de una obra muy conocida de José Ortega y Gasset, del año 1925. Siguiendo las preguntas que tienes a continuación, debes comentarlo, señalando en él los rasgos propios del lenguaje de los textos ensayísticos:
Para ver un objeto tenemos que acomodar de una cierta manera nuestro aparato ocular. Si nuestra acomodación visual es inadecuada, no veremos el objeto o lo veremos mal. Imagínese el lector que estamos mirando un jardín a través del vidrio de una ventana. Nuestros ojos se acomodarán de suerte que el rayo de la visión penetre el vidrio, sin detenerse en él, y vaya a prenderse en las flores y frondas. Como la meta de la visión es el jardín, y hasta él va lanzando el rayo visual, no veremos el vidrio, pasará nuestra mirada a su través, sin percibirlo. Cuanto más puro sea el cristal, menos lo veremos. Pero luego, haciendo un esfuerzo, podemos desentendernos del jardín y, retrayendo el rayo ocular, detenerlo en el vidrio.
Entonces, el jardín desaparece a nuestros ojos y de él sólo vemos unas masas de color confusas que parecen pegadas al cristal. Por tanto, ver el jardín y ver el vidrio de la ventana son dos operaciones incompatibles: la una excluye a la otra y requieren acomodaciones oculares diferentes.
Del mismo modo, quien en la obra de arte busca el conmoverse con los destinos de Juan y María, o de Tristán e Iseo y a ellos acomoda su percepción espiritual, no verá la obra de arte.
La desgracia de Tristán sólo es tal desgracia y, consecuentemente, sólo podrá conmover en la medida en que se la tome como realidad. Pero es el caso que el objeto artístico sólo es artístico en la medida en que no es real.
José ORTEGA Y GASSET: La deshumanización del arte y otros ensayos de estética (adaptación). Madrid, Alianza Ed., 1982.
- Haz un breve resumen para después determinar cuál es el tema del fragmento. Razona por qué se trata de un texto ensayístico.
- Analiza la estructura fijándote en los elementos formales y también en los de contenido.
- Fíjate en el plano formal: señala los elementos propios del lenguaje literario que encuentres. Presta especial atención al nivel lingüístico.
- Razona a qué tipo de público está dirigida la obra a la que pertenece este fragmento.
TEXTO 3
A mi juicio, lo característico del arte nuevo, desde el punto de vista sociológico, es que divide al público en estas dos clases de hombres: los que lo entienden y los que no lo entienden. Esto implica que los unos poseen un órgano de comprensión negado, por tanto, a los otros, que son dos variedades distintas de la especie humana. El arte nuevo, por lo visto, no es para todo el mundo, como el romántico, sino que va, desde luego, dirigido a una minoría especialmente dotada. De aquí la irritación que despierta en la masa. Cuando a uno no le gusta una obra de arte, pero la ha comprendido, se siente superior a ella y no ha lugar a la irritación. Mas cuando el disgusto que la obra causa nace de que no se la ha entendido, queda el hombre como humillado, con una oscura conciencia de su inferioridad que necesita compensar mediante la indignada afirmación de sí mismo frente a la obra. El arte joven, con sólo presentarse, obliga al buen burgués a sentirse tal y como es: buen burgués, ente incapaz de sacramentos artísticos, ciego y sordo a toda belleza pura. Ahora bien: esto no puede hacerse impunemente después de cien años de halago omnimodo a la masa y apoteosis del pueblo. Habituada a predominar en todo, la masa se siente ofendida en sus derechos del hombre por el arte nuevo, que es un arte de privilegio, de nobleza de nervios, de aristocracia instintiva. Dondequiera que las musas se presentan la masa las cocea. […]
Para el hombre de la generación novísima, el arte es una cosa sin trascendencia. Una vez escrita esta frase me espanto de ella, al advertir su innumerable irradiación de significados diferentes. Porque no se trata de que a cualquier hombre de hoy le parezca el arte cosa sin importancia o menos importante que al hombre de ayer, sino que el artista mismo ve su arte como una labor intrascendente. Pero aun esto no expresa con rigor la verdadera situación. Porque el hecho no es que al artista le interese poco su obra y oficio, sino que le interesa precisamente porque no tienen importancia grave y en la medida que carecen de ella. No se entiende bien el caso si no se le mira en confrontación con lo que era. el arte hace treinta años y, en general, durante todo el siglo pasado. Poesía o música eran entonces actividades de enorme calibre; se esperaba de ellas poco menos que la salvación de la especie humana sobre la ruina de las religiones y el relativismo inevitable de la ciencia. El arte era trascendente en un doble sentido. Lo era por su tema, que solía consistir en los más graves problemas de la humanidad, y lo era por sí mismo, como potencia humana que prestaba justificación y dignidad a la especie. Era de ver el solemne gesto que ante la masa adoptaba el gran poeta y el músico genial, gesto de profeta o fundador de religión, majestuosa apostura de estadista responsable de los destinos universales.
A un artista de hoy sospecho que le aterraría verse ungido con tan enorme misión y obligado, en consecuencia, a tratar en su obra materias capaces de tamañas repercusiones. Precisamente le empieza a saber algo a fruto artístico cuando empieza a notar que el aire pierde seriedad y las cosas comienzan a brincar livianamente, libres de toda formalidad. Ese pirueteo universal es para él el signo auténtico de que las musas existen. Si cabe decir que el arte salva al hombre, es sólo porque le salva de la seriedad de la vida y suscita en él inesperada puericia. Vuelve a ser símbolo del arte la flauta mágica de Pan, que hace danzar los chivos en la linde del bosque.
Todo el arte nuevo resulta comprensible y adquiere cierta dosis de grandeza cuando se le interpreta como un ensayo de crear puerilidad en un mundo viejo. Otros estilos obligaban a que se les pusiera en conexión con los dramáticos movimientos sociales y políticos o bien con las profundas corrientes, filosóficas o religiosas. El nuevo estilo, por el contrario, solicita, desde luego, ser aproximado al triunfo de los deportes y juegos. Son dos hechos hermanos, de la misma oriundez.
José ORTEGA Y GASSET.
- Resume las ideas estéticas que expone Ortega y Gasset en estos dos fragmentos de La deshumanización del arte.
- Relaciona la caracterización que del arte nuevo hace Ortega con la poesía de la generación del 27.
- Cuáles serían los rasgos del arte caduco que el ensayista considera ya por completo periclitados en su tiempo? ¿A qué movimientos artísticos, en concreto, se estará refiriendo?
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