Es posible que te suene el nombre de este personaje, Miyamoto mushashi. Posiblemente sea uno de los samuráis más conocidos a nivel mundial, debido a sus numerosas representaciones en películas, novelas, videojuegos, etc. En caso de que no sea así, te haré una breve introducción.

Miyamoto mushashi fue un conocido samurái, a causa de su destreza con la espada y también por su alta capacidad estratégica. Fue autor, además, de algún libro. El más conocido quizá sea el “Dokkōdō”, que se puede traducir al español como “El camino que se debe hacer solo” o “El camino de la soledad”. En él se nos muestra una particular filosofía de vida que uno mismo puede poner en práctica y se resume en 21 sencillos preceptos:

  1. Acepta todo exactamente de la manera que es
  2. No busques el placer hedonista y evita los placeres del cuerpo
  3. No tengas parcialidad por nadie ni por nada.
  4. Evita la envidia tanto para el bien como para el mal
  5. Piensa ligeramente en ti y profundamente en el mundo
  6. Nunca te arrepientas de lo que has hecho
  7. Permanece libre de codicia a través de la vida
  8. Nunca te entristezcas por una separación
  9. Nunca le reproches nada o a otros, ni te quejes sobre ti o sobre los demás
  10. Nunca permitas que te guíe la lujuria o el amor
  11. No tengas preferencias por ninguna cosa
  12. Sé indiferente a dónde vives
  13. No persigas el probar buena comida
  14. No te aferres a posesiones que ya no necesites
  15. No actúes siguiendo costumbres o creencias
  16. No colecciones armas o practiques con ellas más allá de lo útil
  17. No temas a la muerte
  18. No busques poseer bienes o propiedades en tu vejez
  19. Respeta a Buda y a los dioses sin contar con su ayuda
  20. Puedes abandonar tu cuerpo, pero debes perseverar en el honor
  21. Nunca te apartes del Camino

Bien, es cierto que alguno de los preceptos está ya bastante anticuado, fruto de su origen en la Edad Media japonesa. Pero, desde mi punto de vista, el conjunto no deja de ser muy útil para superar alguna de nuestras dificultades diarias.

Miguel Freire García