Por sugerencia de Dani Díaz inauguramos una nueva categoría en el blog dedicada a las bandas sonoras. En este primer post hablaremos de Quentin Tarantino, uno de los directores favoritos de Dani, y de algunas anécdotas sobre el origen de las bandas sonoras.
Hace ya más de un siglo que música y cine son inseparables. En 1908 Camille Saint-Saëns fue uno de los pioneros de las bandas sonoras al escribir varios fragmentos musicales que servían para reforzar la acción en la película El asesinato del Duque de Guisa.
Poco después Mihail Ippolitov-Ivanov haría lo mismo para la película rusa sobre Stenka Razin, el héroe cosaco que se sublevó contra el imperio ruso.
Será en 1915 cuando se escriba la primera banda sonora específica para un film con El nacimiento de una nación, película digna de alabanza como obra maestra del cine mudo y de argumento despreciable por su apología del racismo. Los temas musicales no estaban escritos ex profeso para el film, sino que se utilizaron fragmentos de obras clásicas, populares y sinfónicas adaptadas a las imágenes.
Con la llegada del cine hablado a finales de los años 20, el público demandaba películas sonoras y musicales y la música, tanto original como adaptada, pasó a ser considerada un género propio. La banda sonora se volvió indispensable estructurando en muchos casos la obra en sí, ambientando lugares y situaciones o creando atmósferas de terror, suspense o violencia, especialidad en la que Quentin Tarantino es un auténtico maestro.
La primera obra de Tarantino fue Reservoir Dogs, un thriller considerado como una de las películas más violentas de todos los tiempos en el que la música pone el contrapunto a la violencia de las imágenes. Muchas de las canciones que aparecen en el film, al igual que la propia película, han terminado por convertirse en objeto de culto.
- Hooked on a feeling. Se trata de una canción interpretada por B.J. Thomas en 1968 en la que destaca la incorporación del instrumento exótico de moda a finales de la década: el sitar.
¿Verdad que parece que faltara algo? Pues sí. El famoso hooga shaka es de 1974 y se lo debemos al grupo sueco Blue Swede. Es la versión que elige Tarantino en 1992 para Reservoir dogs.
A finales de los noventa el tema volvió a ponerse de moda como el niño bailarín que se le aparecía a Ally McBeal.
- Put the lime in the coconut. Canción de 1971 interpretada por Harry Nilsson. Se trata de una música tranquila e irónica basada en un único acorde arpegiado. Una pareja de hermanos toman un brebaje que les hace sentir mal. Cuando viene el doctor les dice que, para encontrarse mejor, deben tomar de nuevo lo que les puso enfermos.
Fue también la canción favorita de Lance Sweets en la serie Bones y con ella despidieron al personaje.
- Little green bag. En 1970 el grupo holandés George Baker selection solo pudo alcanzar el nº 16 en la lista de ventas en los Estados Unidos. Tras aparecer en el film de Tarantino alcanzó éxito internacional…
- I gotcha. El funk y el RnB no podía faltar de la mano de Joe Tex, un estilo en el que ya se puede intuir el rap, un estilo que alcanzaría éxito intenacional a mediados de los 80 para fusionarse con músicas de todo el mundo.
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Stuck in the middle with you. Con esta canción los Stealers Wheel no se quedaron estancados precisamente, ya que consiguieron el nº 6 en las listas de ventas estadounidenses. Aparece en una escena de tortura que años después recrearían los Simpson con los inefables Rasca y Pica.
- Magic carpet ride. Es una canción escrita en 1968 por el grupo canadiense Steppenwolf. uno de los primeros que se dedicaron al rock psicodélico. Tal vez el nombre del grupo no os suene demasiado, pero seguramente todos conoceis otra de sus canciones, Born to be wild, con la que cerramos el post.
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