La coexistencia de la ganadería extensiva y la fauna salvaje está de actualidad tras la declaración del lobo como especie protegida. Los ganaderos extensivos del norte de España se sienten perjudicados, ya que sufren pérdidas de animales por el ataque de los cánidos salvajes. La forma de que las explotaciones ganaderas sean rentables es disminuyendo al máximo las necesidades de mano de obra lo que implica dejar al ganado solo.

Pero este problema no es exclusivo de España, también lo sufren ganaderos de otras latitudes. Ante este escenario, científicos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos se volcaron de lleno en una investigación que tenía como objetivo determinar la manera de evitar la muerte de ovejas por ataques de lobos y otros depredadores habituales en los bosques estadounidenses.

Para el desarrollo del trabajo los expertos han utilizado un total de 120 canes guardianes de tres razas distintas el Kangal, el Cäo de Gado Transmontano y el Karakachan, aunque todos ellos coinciden en una cosa: ¡pesan más de 60 kilos!

El primero de ellos es una especie de mastín inglés, originario de Turquía. El segundo perro elegido por los estadounidenses, el Cão de Gado Transmontano, una raza de perro moloso  (robusto y musculoso) originario de la región montañosa de Trás-os-Montes, Portugal. Completa el trío el Karakachan, un pastor búlgaro muy familiarizado con las áreas montañosas de Bulgaria, donde suele acompañar a los ganaderos nómadas.

Los ejemplares elegidos para el desarrollo del programa los importaron cuando eran tan solo unas crías desde Portugal, Bulgaria y Turquía. Cada uno de ellos ha vigilado, durante los cuatro años de estudio, un rebaño de Idaho, Montana, Wyoming, Washington u Oregón. Tras monitorizar el movimiento de los mastines mediante cámaras y GPS, los expertos comprobaron que, mientras los Karakachans son los más atentos, los Kangals son canes muy curiosos y los Transmontanos tienen una gran capacidad para evaluar las amenazas.

En España la raza elegida para proteger al ganado de los ataques del lobo es el Mastín Español tradicional, “un perro acostumbrado a cuidar de ovejas, cabras, vacas e incluso caballos y evitarles peligros, por lo que puede ser una forma natural de combatir a la fauna que pone en peligro a las reses”, explican desde la asociación para la conservación de esta especie. La entidad argumenta que estos perros ayudan también a conservar la fauna salvaje, pues su principal misión no es la de matar al atacante, sino la de disuadirlo, aunque no dudarán en dejarse la piel por su rebaño si fuera necesario.