EL COLOR DE «LES MADREÑES»
En Caso la competencia del ahumado era exclusivamente de las mujeres.
En la primera etapa se las hace “sudar”, para ello se enciende el fuego con escobas del puerto que dan un humo espeso. Las madreñas se colocan encima apoyadas sobre un pequeño tronco, que se deja en el suelo, acotando el fuego por el exterior.
Se las cambia de posición sucesivamente para evitar que se quemen, a la vez que se van añadiendo escobas verdes de tamaño pequeño.
La madreña recién hecha, todavía húmeda pierde el agua durante el proceso, se seca, abre los poros y adquiere un color tostado oscuro,
En la segunda etapa, que se realiza ya en el portal de la casa, se hace un pequeñp hogar con las “llumbres” (Yérgolas de abedul) al que se acercan las madreñas, volteándolas mientras el humo se va fijando en la superficie de la madreña, que adquiere un color negro muy intenso y mate.
A continuación el madreñero las legra por el interior para limpiarlas y hace con el cuchillo unos motivos muy sencillos. Para concluir, se untan las madreñas con una pelleja de jamón o tocino. La operación dura una media hora por par.
EL AHUMADO ROJIZO
En Lena, Quirós y Teverga, se ahumaban con helechos quedando un color tostado rojizo y ocre muy característico. Se hutilizaban helechos recién curados, que daban un color rojizo más vivo que los muy secos. Para evitar que se ahumaran por el interior se llenaban con hierba (Heno).
Luego se nidiaban con un palo para obtener una superficie brillante y se vendían en el mercado.
.
La Artesanía Popular-Jose Manuel Feito.