¡Qué tiemblen los meteorólogos!. Tienen una gran competencia en la predicción del tiempo en el mundo animal, concretamente en las vacas.

Las vacas son especialmente sensibles a los cambios de presión y temperatura con lo que pueden vaticinar la llegada de las lluvias. Cuando esto va a ocurrir, las vacas se agrupan en círculos y se tumban con el objeto de mantener el pasto seco debajo de ellas. También se vuelven más intranquilas y mueven la cola más deprisa.

Es indiscutible que las vacas se tumban muy a menudo para rumiar. No lo vamos a negar. Pero cuando se agrupan de forma circular con otras reses, es señal inequívoca de que la lluvia no tardará mucho en aparecer.

Así que ya sabes, como dice el refrán: “Si las vacas ves descansar, cobijo has de buscar”.