Publicado en Ciencias Sociales, La Tierra nuestro planeta

Terremotos y volcanes

LOS TERREMOTOS

Los terremotos son movimientos bruscos de la corteza terrestre, como temblores o sacudidas, producidos por las fuerzas internas de la Tierra. A veces, los terremotos, son muy violentos y producen grandes catástrofes.
Cuando el terremoto se produce en el mar se llama maremoto o tsunamis; y origina olas gigantescas muy destructivas.

Los volcanes

Un volcán es una abertura de la corteza terrestre por la que el magma del interior de la Tierra sale a la superficie. Cuando el magma llega a la superficie se llama lava. En las erupciones volcánicas se emiten lava, gases y cenizas.
En un volcán podemos distinguir varias partes diferenciadas:

  1. El foco. Es el lugar donde se encuentra el magma. 
  2. La chimenea. Es el conducto por el que asciende el magma. 
  3. El cráter. Es el orificio por el que sale el magma. 
  4. El cono. Está formado por la lava solidificada.
Publicado en Lectura, Lengua Castellana

El maravilloso mundo del té

Los textos informativos

Son un tipo de texto que tienen como objetivo principal la transmisión de información. Cuentan cosas que les han ocurrido a determinadas personas, acontecimientos reales, ya sean actuales o pasados, o brindan información sobre diferentes temáticas como los animales, las plantas, la naturaleza, etc. Su principal característica es que presentan esta información de forma clara y ordenada, en distintos epígrafes o apartados, sin incluir, en ningún caso, sentimientos u opiniones.

La planta del té o Camellia Sinensis

Fuente – Wikipedia

Los países productores de té
Dos tercios de la producción mundial de té provienen de cuatro países: China, India, Sri Lanka y Kenia. También en otros países se produce té tradicionalmente por ejemplo en Taiwan, Indonesia, Korea y Japón.

Un par de leyendas orientales

CHINA

Según una leyenda china, el té fue descubierto por mera casualidad por el emperador Shen-Nung unos 3.000 años antes de Cristo. Eso sucedió de la siguiente manera: el emperador, junto con su cortejo, descansaba en la sombra de un árbol grande. Habían encendido un fuego, y una olla de agua caliente hervía a borbotones. El calor del fuego secó algunas hojas en las ramas largas del árbol. De repente, un fuerte viento se levantó y sopló varias hojas al caldero con el agua. El agua se tiñó de un color dorado y un perfume delicioso emanó del caldero. El emperador probó la bebida y le encantaron tanto el perfume como el sabor delicioso. Dándose cuenta enseguida del efecto agradable y estimulante, al emperador se le escapó el grito: “T’sa”, lo cual viene a significar “lo divino”.
Hasta el día de hoy, en chino se le llama “cha” al té.

JAPÓN

En Japón, país en el que el consumo del té también esta muy arraigado, la leyenda de Shen-Nung no es la más aceptada, sino que se cree que la costumbre fue traída desde la India por Bodhidharma: el fundador del budismo zen. Se cuenta que en el año 520 d.C. Bodhidharma viajó desde la India a China para predicar el budismo, sentándose frente a una pared para meditar durante nueve años. Pero un día se quedo dormido, y cuando despertó, enfureciéndose por haber cedido al sueño, se cortó los parpados arrojándolos al suelo. De ahí creció una planta que luego serviría como medicina: el té. En la escritura japonesa, los carácteres de párpado y de té son los mismos hasta el día de hoy.

La ruta del té

Los porteadores de fardos del té

Publicado en Matemáticas, Operaciones

Operaciones combinadas

Aprende:

SUMAS Y RESTAS SIN PARÉNTESIS

En una expresión numérica formada por sumas y restas sin paréntesis, se realizan las operaciones de izquierda a derecha en el orden en que aparecen.

SUMAS, RESTAS, MULTIPLICACIONES Y DIVISIONES SIN PARÉNTESIS

En una expresión numérica formada por sumas, restas, multiplicaciones y divisiones sin paréntesis, primero se realizan las multiplicaciones y divisiones; después se realizan las sumas y las restas.

OPERACIONES COMBINADAS CON PARÉNTESIS

En las expresión con paréntesis, primero se realizan las operaciones que hay dentro del paréntesis. Por tanto, sigue el siguiente orden:

  1. Las operaciones que están dentro del paréntesis.
  2. Las multiplicaciones y divisiones.
  3. Sumas y restas en el orden en el que se presentan.

RECURSOS WEB

Publicado en Matemáticas, Operaciones

Multiplicación por números de varias cifras

Aprender Matemáticas – Repaso – Multiplicar por una cifra

José Antonio del Olmo – Repaso – Multiplicar por una cifra

Aprende Mates – Repaso – Multiplicación por una cifra

Libros Vivos.net – Multiplicación por varias cifras

GenMagic – Multiplicaciones

Selecciona nivel 1 para multiplicaciones por una cifra, nivel 2 para multiplicaciones por dos cifras y nivel 3 para multiplicaciones por tres cifras.

JCYL – Multiplicar sin parar

Dibujos para pintar – Multiplicaciones diversas

Primero de Carlos – Generador de multiplicaciones

¡REPASA LAS TABLAS DE MULTIPLICAR!

Multitud de actividades – de 3º y 4º de Ed. Primaria

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Corto – La flor más grande del mundo

Un cuento escrito por José Saramago, premio Nobel de Literatura, 1998. Un niño crece un un mundo roto por el individualismo, la desesperanza y la falta de ideas, en el que prevalece el egoísmo, la falta de solidaridad o de amor a la vida.
El niño buscará y encontrará los valores esenciales que le ayudarán a dar sentido a su vida: la amistad, la colaboración, la ayuda mutua, el altruismo, el amor por la Naturaleza, el amor familiar…
Con la música de Emilio Aragón de fondo, el corto nos habla de las cosas pequeñas, y de la importancia de todo lo que nos rodea, que por muy pequeño que sea, se convertirá siempre en algo grande e inmenso. Nos ayudará a reflexionar sobre la propia infancia y la naturaleza humana y nos mostrará el valor del descubrimiento y de la valentía.

Así comienza, narrado por el propio escritor…

«Las historias para niños deben escribirse con palabras muy sencillas, porque los niños, al ser pequeños, saben muy pocas palabras y no las quieren muy complicadas».

Texto del cuento:

Me gustaría saber escribir esas historias, pero nunca he sido capaz de aprender, y eso me da mucha pena. Porque, además de saber elegir las palabras, es necesario tener habilidad para contar de una manera muy clara y muy explicada, y una paciencia muy grande.
A mí me falta por lo menos la paciencia, por lo que pido perdón. Si yo tuviera esas cualidades, podría contar con todo detalle una historia preciosa que un día me inventé, y que, así como vais a leerla, no es más que un resumen que se dice en dos palabras…
Se me tendrá que perdonar la vanidad de haber pensado que mi historia era la más bonita de todas las que se han escrito desde los tiempos de los cuentos de hadas y princesas encantadas…
¡Hace ya tanto tiempo de eso!
En el cuento que quise escribir, pero que no escribí, hay una aldea. (Ahora comienzan a aparecer algunas palabras difíciles, pero quien no las sepa, que consulte en un diccionario o que le pregunte al profesor.) Que no se preocupen los que no conciben historias fuera de las ciudades, ni siquiera las infantiles: a mi niño héroe sus aventuras le esperan fuera del tranquilo lugar donde viven los padres, supongo que también una hermana, tal vez algún abuelo, y una parentela confusa de la que no hay noticia.
Nada más empezar la primera página, sale el niño por el fondo del huerto y, de árbol en árbol, como un jilguero, baja hasta el río y luego sigue su curso, entretenido en aquel perezoso juego que el tiempo alto, ancho y profundo de la infancia a todos nos ha permitido… Hasta que de pronto llegó al límite del campo que se atrevía a recorrer solo.
Desde allí en adelante comenzaba el planeta Marte, efecto literario del que el niño no tiene responsabilidad, pero que la libertad del autor considera conveniente para redondear la frase. Desde allí en adelante, para nuestro niño, hay sólo una pregunta sin literatura: “¿Voy o no voy?” Y fue.
El río se desviaba mucho, se apartaba, y del río ya estaba un poco harto porque desde que nació siempre lo estaba viendo.
Decidió entonces cortar campo a través, entre extensos olivares, unas veces caminando junto a misteriosos setos vivos cubiertos de campanillas blancas, y otras adentrándose en bosques de altos fresnos donde había claros tranquilos sin rastro de personas o animales, y alrededor un silencio que zumbaba, y también un calor vegetal, un olor de tallo fresco sangrado como una vena blanca y verde. 
¡Oh, qué feliz iba el niño!
Anduvo, anduvo, hasta que los árboles empezaron a escasear y era ya un erial, una tierra de rastrojos bajos y secos, y en medio una inhóspita colina redonda como una taza boca abajo. Se tomó el niño el trabajo de subir la ladera, y cuando llegó a la cima, ¿qué vio? Ni la suerte ni la muerte, ni las tablas del destino…
Era sólo una flor. Pero tan decaída, tan marchita, que el niño se le acercó, pese al cansancio.
Y como este niño es especial, como es un niño de cuento, pensó que tenía que salvar la flor.
Pero ¿qué hacemos con el agua? Allí, en lo alto, ni una gota. Abajo, sólo en el río, y ¡estaba tan lejos!… No importa.

Baja el niño la montaña, 
Atraviesa el mundo todo, 
Llega al gran río Nilo, 
En el hueco de las manos recoge 
Cuanta agua le cabía. 
Vuelve a atravesar el mundo 
Por la pendiente se arrastra, 
Tres gotas que llegaron, 
Se las bebió la flor sedienta. 
Veinte veces de aquí allí, 
Cien mil viajes a la Luna, 
La sangre en los pies descalzos, 
Pero la flor erguida 
Ya daba perfume al aire, 
Y como si fuese un roble 
Ponía sombra en el suelo. 
El niño se durmió debajo de la flor. 

Pasaron horas, y los padres, como suele suceder en estos casos, comenzaron a sentirse muy angustiados. Salió toda la familia y los vecinos a la búsqueda del niño perdido. Y no lo encontraron. Lo recorrieron todo, desatados en lágrimas, y era casi la puesta de sol cuando levantaron los ojos y vieron a lo lejos una flor enorme que nadie recordaba que estuviera allí.
 Fueron todos corriendo, subieron la colina y se encontraron con el niño que dormía. Sobre él, resguardándolo del fresco de la tarde, se extendía un gran pétalo perfumado, con todos los colores del arco iris.
A este niño lo llevaron a casa, rodeado de todo el respeto, como obra de milagro. Cuando luego pasaba por las calles, las personas decían que había salido de casa para hacer una cosa que era mucho mayor que su tamaño y que todos los tamaños.
Y ésa es la moraleja de la historia.
Éste era el cuento que yo quería contar.
Me da mucha pena no saber narrar historias para niños. Pero por lo menos ya conocéis cómo sería la historia, y podréis explicarla de otra manera, con palabras más sencillas que las mías, y tal vez más adelante acabéis sabiendo escribir historias para los niños…
¿Quién me dice que un día no leeré otra vez esta historia, escrita por ti que me lees, pero mucho más bonita?…