Si habéis seguido mis post anteriores, estáis ahora en mejores condiciones para apreciar la formulación deductiva de Bohr. Se empieza por los postulados, que son los siguientes:
1) Los electrones (-) giran alrededor del núcleo (+) en órbitas estacionarias.
2) En dichas órbitas, el momento angular del electrón está cuantizado: mvr = nh/2π , n = 1,2,3…
3) Si un electrón salta de una órbita a otra, la diferencia de energias entre esas órbitas aparece en forma de un fotón de energia hν (ley de Planck).
A partir de ellos se puede (1) deducir la cuantización de la energía total, del radio de las órbitas, de la velocidad del electrón y de la frecuencia de giro (2) deducir la ley de Balmer y relacionar la constante de Rydberg con otras constantes fundamentales. Consultad el libro de texto o la Wikipedia si quereis los detalles.
Desde luego, el postulado 2) que Bohr obtuvo gracias a su Principio de Correspondencia es el único postulado «cuántico», en el sentido de que en él aparece el número cuántico n, pero seguro que recuerdas que ya a lo largo del curso nos apareció la dependencia de una magnitud fisica con un número natural, aunque en ese momento no lo llamamos «cuantización» ¿te acuerdas dónde? ¿No? Pues sigue leyendo.
Posteriormente ese segundo postulado fue generalizado para dar lugar a lo que se denomina la «mecánica cuántica antigua» desarrollada entre los años 1914-1925. Tras la aparición de las ideas de De Broglie sobre la dualidad onda-corpúsculo (1924) dicho postulado fue sustituido por otro enfoque donde la cuantización se introduce de otra manera íntimamente relacionada con las ondas estacionarias ¿te acuerdas ahora de la pregunta que te hice antes?. Este punto de vista sirvió de inspiración para que Schrödinger propusiera su famosa ecuación que junto al formalismo matricial de Heisemberg dió lugar a lo que se denomina la «mecánica cuántica moderna»